La entrega de los nuevos hologramas electrónicos para motociclistas comenzó esta semana en los Centros Integrales de Servicios (CIS) de Puebla como parte de la implementación de la llamada Ley Casco.
El programa contempla la distribución gratuita de distintivos con un folio y código QR vinculados a la licencia de conducir y la tarjeta de circulación para fortalecer la identificación de conductores.
Sin embargo, el arranque no salió como muchos esperaban.
Decenas de motociclistas acudieron desde temprano para realizar el trámite, pero en distintos módulos les informaron que los hologramas se agotaron.
En lugar de recibir el distintivo, el personal únicamente tomó sus datos y números telefónicos, con la promesa de llamarlos cuando lleguen nuevos lotes.
La demanda rebasó la disponibilidad
El Gobierno del Estado anunció que en esta primera etapa entregaría alrededor de 45 mil distintivos electrónicos en los módulos de la Secretaría de Movilidad y Transporte.
El objetivo es mejorar el control del padrón de motocicletas y facilitar la identificación de conductores mediante lectores y arcos de seguridad.
No obstante, apenas iniciada la entrega, varios centros reportaron falta de hologramas, lo que obligó a registrar a los usuarios en listas de espera.
La situación provocó molestia entre quienes hicieron filas durante varias horas con la intención de salir con el trámite concluido.
Un vacío que inquieta a los motociclistas
Además del desabasto, motociclistas han señalado otro problema que, aseguran, la autoridad no resolvió antes de poner en marcha el programa: ¿qué ocurrirá con las personas morales o con quienes utilizan más de una motocicleta?
La inquietud surge porque el esquema contempla la entrega de un solo chip o holograma, mientras que existen empresas con flotillas, repartidores independientes y ciudadanos que cuentan con más de una motocicleta registrada a su nombre o que, por cuestiones de trabajo, conducen distintas unidades.
Aunque personal de los módulos ha informado que, en esos casos, los usuarios deberán firmar una carta compromiso, esta medida no termina de disipar las dudas.
Para muchos, ese documento no garantiza que no existan problemas al momento de aplicar las disposiciones contempladas en la llamada Ley Casco, especialmente por las obligaciones y posibles sanciones que establece la reforma.
La incertidumbre crece porque, si un mismo conductor utiliza diferentes motocicletas o una empresa tiene varias unidades, la operación cotidiana podría convertirse en un verdadero caos administrativo.
Una buena idea… con un arranque accidentado
La identificación electrónica forma parte de las reformas a la Ley de Movilidad y Seguridad Vial. La autoridad sostiene que ayudará a combatir delitos cometidos en motocicleta y fortalecerá la seguridad vial.
Sin embargo, durante los primeros días, ya se dejó una mala impresión entre los usuarios.
El problema no es la tecnología, el problema es anunciar un programa como si todo estuviera listo y que, desde el primer día, los ciudadanos se encuentren con que ya no hay hologramas.
Si el objetivo era transmitir orden y eficiencia, el mensaje terminó siendo otro, porque una estrategia de seguridad también se mide por su capacidad de organización.
No basta con crear nuevas obligaciones para los ciudadanos; primero hay que garantizar que el gobierno tenga cómo cumplirlas.
De lo contrario, el estreno de la llamada Ley Casco terminó pareciéndose más a un trámite improvisado que a una política pública bien planeada.








