¡Valiente y decidida!, Denuncia exclusión frente a toda la escuela

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Mientras decenas de niños celebraban el fin del ciclo escolar, una pequeña convirtió su graduación en un acto de protesta. 

Durante la ceremonia de clausura de la Primaria Siervo de la Nación, en Chilpancingo, Guerrero, la alumna Camila Robles Salgado, de cuarto grado, levantó una cartulina con un mensaje que sorprendió a todos los asistentes: “Mi director me discrimina y me robó mi primer lugar”.

Según su familia, la menor mantiene un promedio de 10.0, pero nuevamente quedó fuera del cuadro de honor.

Una inconformidad que ya no pudieron callar

Los familiares aseguran que no es la primera vez que ocurre.

Afirman que esta sería la segunda ocasión consecutiva en la que la estudiante resulta excluida del reconocimiento académico, pese a sus calificaciones.

Por ello, solicitaron la intervención de la Secretaría de Educación Guerrero y de la Comisión Estatal de Derechos Humanos para que investiguen si existió alguna irregularidad en el proceso de selección del cuadro de honor. Hasta ahora, las autoridades educativas no han emitido una postura oficial.

Más que un diploma

Más allá de quién tenga la razón, la escena dejó una imagen que difícilmente pasará desapercibida: una niña aprovechando su ceremonia de graduación para pedir que la escucharan.

Ningún estudiante debería sentir que la única forma de llamar la atención de los adultos es exhibir su inconformidad frente a toda la escuela.

Si todo se hizo conforme al reglamento, las autoridades escolares tienen la obligación de explicarlo con claridad. Pero si existió una injusticia, el daño va mucho más allá de un diploma o una fotografía.

La escuela es el primer lugar donde los niños aprenden lo que significa la justicia, el mérito y la igualdad. Cuando esos valores se ponen en duda, también se pone en duda la confianza que depositan en quienes deberían educarlos.

Porque el problema no es solo un cuadro de honor.

Lo verdaderamente preocupante es que una niña haya sentido que levantar una cartulina frente a todos era la única manera de pedir justicia.

Eso dice mucho de lo que los adultos hicieron… o dejaron de hacer.

DE TOCHO-MOROCHO