Entre protestas y aplausos, el Cablebús vuelve a dividir a Puebla

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El proyecto del Cablebús volvió a convertirse en tema de confrontación en Puebla.

Mientras el coordinador de Gabinete del Gobierno del Estado, José Luis García Parra, acudió al Congreso local para informar sobre los avances de la obra, afuera del recinto se encontraron dos posturas completamente opuestas.

Por un lado, colectivos ciudadanos se manifestaron para exigir que se escuche a quienes cuestionan el proyecto y advierten posibles afectaciones ambientales y urbanas. Por el otro, un grupo de simpatizantes llegó para expresar su respaldo al funcionario y a la construcción del sistema de transporte.

La comparecencia fue convocada para informar sobre el estado del proyecto y responder preguntas de los legisladores.  

“Nunca una obra tuvo tanta apertura”, afirma García Parra

Al llegar al Congreso, José Luis García Parra sostuvo que pocas obras públicas en la historia de Puebla habían tenido un proceso con tanta apertura y diálogo con distintos sectores.

El funcionario presentó los avances técnicos y administrativos del Cablebús como parte del ejercicio de rendición de cuentas solicitado por el Poder Legislativo, luego de que diputados pidieran mayor información sobre el proyecto, su planeación y financiamiento.  

Desde que el Gobierno del Estado anunció el Cablebús, el proyecto ha generado opiniones encontradas. Sus defensores sostienen que mejorará la movilidad y reducirá tiempos de traslado, mientras que colectivos y especialistas han expresado preocupaciones por el impacto urbano y ambiental, además de solicitar mayor información sobre costos, rutas y estudios técnicos.  

La discusión sigue abierta

Si una obra necesita manifestantes para rechazarla y otro grupo para aplaudirla el mismo día y en el mismo lugar, queda claro que el debate sigue lejos de estar resuelto.

El Gobierno asegura que existe apertura, pero la verdadera prueba no consiste en organizar comparecencias o presentar informes. Consiste en convencer con datos, estudios y respuestas claras a quienes todavía tienen dudas.

Las grandes obras públicas no se legitiman únicamente con discursos ni con porras.

Se legitiman cuando la ciudadanía siente que fue escuchada y cuando las decisiones pueden sostenerse con transparencia. De lo contrario, cualquier proyecto corre el riesgo de dividir más de lo que pretende unir.

DE TOCHO-MOROCHO