En Morena Puebla siguen diciendo que todo está bajo control.
Lo repiten en conferencias, lo presumen en redes y lo envuelven en el discurso de la “unidad”. Pero el audio filtrado sobre las tensiones entre el presidente del Congreso, Pavel Gaspar Ramírez, y el diputado Andrés Villegas Mendoza cuenta una historia muy distinta.
La filtración no solo expuso un desencuentro entre liderazgos morenistas. También dejó al descubierto algo más profundo: las disputas internas del partido ya alcanzaron al Poder Legislativo, un espacio que debería concentrarse en discutir leyes y atender los problemas del estado, no en resolver pugnas de control político.
Un audio exhibió lo que todos sospechaban
El material difundido generó especulaciones sobre una posible fractura entre la bancada de Morena en el Congreso local y la dirigencia estatal del partido.
En el audio, se hace referencia a la necesidad de que la vinculación con los diputados locales se realice a través de Andrés Villegas, al señalar presuntas dificultades de comunicación con Pavel Gaspar.
Después de lo ocurrido, ambos legisladores salieron a negar cualquier ruptura. Pavel Gaspar aseguró que no es un político de escándalos y defendió que su trayectoria se ha construido con diálogo y respeto. Por su parte, Andrés Villegas afirmó que el contenido fue sacado de contexto y reiteró su respaldo al presidente del Congreso.
Sin embargo, cuando dos figuras de peso dentro de Morena necesitan aparecer juntas para desmentir una división, el daño político ya está hecho.
La unidad que solo aparece frente a las cámaras
Morena en Puebla insiste en que existe cohesión interna. Pero una cosa es la fotografía de unidad y otra muy distinta es la operación cotidiana del partido.
El audio filtrado evidenció que dentro del movimiento existen diferencias sobre quién debe coordinar, conducir o representar políticamente a la bancada morenista en el Congreso. Y esa disputa solo revela una lucha por el control de los espacios de poder rumbo a 2027.
Porque el verdadero adversario de Morena en Puebla ya no parece estar únicamente en la oposición. Está dentro del propio partido, donde distintos grupos comienzan a medir fuerza, construir alianzas y marcar territorio antes de que arranquen formalmente las próximas contiendas electorales.
La oposición no necesita hacer mucho
En política, los adversarios aprovechan los errores del contrario. Pero en este caso, Morena parece estar haciendo el trabajo solo.
La oposición puede permanecer relativamente tranquila mientras el partido en el poder exhibe sus diferencias internas. Cada audio filtrado, cada desmentido público y cada disputa por espacios de control alimenta la percepción de que la unidad morenista es más una estrategia de comunicación que una realidad política.
Y ese desgaste puede tener consecuencias hacia el futuro. Un partido dividido llega debilitado a cualquier elección, sobre todo cuando las fracturas se hacen visibles ante la opinión pública.









