¡Confirmado!, mañana el Ángel tendrá cupo limitado

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Después de que cuatro personas murieran durante los festejos por el triunfo de la Selección Mexicana frente a Ecuador, las autoridades capitalinas finalmente decidieron endurecer las medidas de seguridad para evitar que la historia se repita.

Ahora, el secretario de Seguridad Ciudadana, Pablo Vázquez, anunció que el Ángel de la Independencia tendrá un aforo máximo de 25 mil personas durante las celebraciones por el partido entre México e Inglaterra.

Una vez alcanzado ese límite, el acceso será restringido y los asistentes serán enviados a otros puntos de Paseo de la Reforma.

Filtros, policías y ley seca

Además del control de acceso, las autoridades instalarán filtros para impedir el ingreso de bebidas alcohólicas, pirotecnia y objetos considerados peligrosos.

También desplegarán miles de policías, personal de Protección Civil, ambulancias y monitoreo permanente del C5. Asimismo, se ampliará la llamada “ley seca” en varias colonias cercanas a Reforma para reducir riesgos durante los festejos.

Y aquí es donde aparece la pregunta incómoda.

¿Por qué estas medidas no estuvieron listas antes?

Las celebraciones en el Ángel de la Independencia no comenzaron con este Mundial. Desde hace décadas, ese lugar se convierte en el punto de reunión de miles de aficionados cada vez que la Selección consigue un triunfo importante. No era un escenario inesperado ni una sorpresa para las autoridades.

Sin embargo, tuvieron que perderse vidas para que aparecieran los filtros, los límites de aforo y los operativos especiales.

Reaccionar no es lo mismo que prevenir

Es positivo que hoy exista un plan más robusto para proteger a los asistentes. Nadie quiere volver a ver una tragedia en medio de una celebración deportiva.

Pero también hay que decirlo: gobernar no consiste únicamente en reaccionar cuando ocurre una desgracia.

Gobernar significa anticiparse a los riesgos y evitar que las familias paguen con su vida los errores de planeación.

Ojalá las nuevas medidas funcionen. Sin embargo, también ojalá las autoridades entiendan que la prevención siempre será más valiosa que llegar después con vallas, patrullas y comunicados.

Porque cuando un operativo nace después de una tragedia, inevitablemente queda la sensación de que la lección llegó demasiado tarde. 

DE TOCHO-MOROCHO