Los cambios no se detienen en el gobierno estatal. Este lunes, Aurelio Leonor Solís dejó la dirección de Museos Puebla para incorporarse a la Universidad de la Creación de las Artes y la Cultura (UNICREA), donde encabezará la licenciatura en Conservación y Gestión de Acervos Patrimoniales.
En su lugar fue nombrada María Fernanda Cruz Domínguez.
¿Perfil cultural… o perfil de confianza?
El nombramiento no tardó en generar comentarios.
María Fernanda Cruz se desempeñó recientemente como subdirectora de Expresiones Artísticas en la Secretaría de Arte y Cultura y antes ocupó la Dirección de Promoción y Relaciones Públicas en la Secretaría de Desarrollo Turístico.
Además, el gobernador destacó que es cantautora de música regional mexicana y maestra certificada en danza.
Sin embargo, las críticas surgieron porque muchos esperaban un perfil con una trayectoria más amplia en la administración de museos, conservación del patrimonio o gestión museística, considerando que Puebla alberga uno de los acervos culturales más importantes del país.
La nueva titular tendrá como primera tarea revisar el estado de los recintos y elaborar un programa de mantenimiento.
¿Experiencia o improvisación?
La designación volvió a abrir el debate sobre la forma en que se asignan cargos públicos en áreas especializadas.
Administrar los museos de Puebla no implica únicamente organizar exposiciones o eventos; también requiere proteger el patrimonio histórico, coordinar equipos técnicos, gestionar recursos y fortalecer la oferta cultural del estado.
En Puebla parece que algunos nombramientos llegan con una lógica difícil de entender. No basta con tener talento artístico o experiencia en relaciones públicas para dirigir una institución que resguarda parte de la memoria cultural del estado.
Nadie cuestiona las capacidades personales de la nueva directora. Lo que muchos cuestionan es el criterio con el que se reparten cargos tan relevantes.
Porque una cosa es cantar frente a miles de personas y otra muy distinta administrar una red de museos con retos de conservación, mantenimiento y difusión.
Al final, los museos no necesitan una figura que luzca bien en la fotografía del nombramiento. Necesitan resultados, especialistas y una estrategia clara para proteger el patrimonio de Puebla.
Porque la cultura no debería convertirse en otro espacio para experimentar con perfiles políticos o de confianza.









