Mientras las encuestadoras como “LaEncuesta.mx” y “Polls MX” colocan a Pepe Chedraui como el tercer presidente municipal mejor evaluado del país y el alcalde de Morena con mayor aprobación, en Puebla hay quienes se preguntan si esas cifras corresponden a la misma ciudad donde viven.
De acuerdo con ambas mediciones, el edil supera el 61 por ciento de aprobación ciudadana, un dato que contrasta con la realidad que ha enfrentado su administración por temas de seguridad, movilidad, comercio informal e infraestructura urbana.

Una ciudad con problemas que no desaparecen
Durante los últimos meses, la capital poblana ha registrado hechos de violencia en zonas de alta afluencia, bloqueos ciudadanos por inundaciones, denuncias por el crecimiento del ambulantaje en el Centro Histórico y constantes reclamos por el estado de varias vialidades.
A ello se suman las quejas de vecinos por servicios públicos, reportes sobre deterioro de infraestructura y cuestionamientos sobre la capacidad del Ayuntamiento para atender problemas que afectan la vida cotidiana de miles de poblanos.
Las encuestas son una fotografía de un momento, reflejan la metodología de cada empresa y en algunas ocasiones, son pagadas para mejorar la percepción.
Sin embargo, también existe otra medición que ningún despacho publica: la percepción diaria de quienes recorren las calles, enfrentan el tráfico, padecen la inseguridad o exigen respuestas del gobierno municipal. Es decir, los verdaderos ciudadanos que día con día salen a ganarse la vida para llevar algo de comer a sus hogares.
Y es ahí donde muchos consideran que la calificación del alcalde luce muy distinta.
Los números contra la percepción
Los rankings siempre generan titulares, pero una encuesta no tapa un bache, no reduce la delincuencia y tampoco resuelve los problemas que los poblanos enfrentan diariamente.
Si Pepe Chedraui realmente es el tercer mejor alcalde del país, entonces el estándar nacional parece estar muy bajo.
Porque mientras los gráficos celebran porcentajes, en las calles continúan las quejas por inseguridad, ambulantaje, inundaciones y servicios que muchos consideran insuficientes.
Al final, las encuestas pueden colocar al alcalde en el podio por un mes.
Pero, los ciudadanos son quienes decidirán, con su experiencia diaria y eventualmente con su voto, si esa buena evaluación refleja la realidad o solo un buen resultado estadístico.









