La violencia contra la prensa no para, ahora le tocó a Oaxaca

Periodista fue asesinado a balazos en Oaxaca. Su homicidio ocurrió días después del crimen contra otro comunicador en Puebla y reavivó la preocupación por la violencia que enfrenta la prensa en México.

COMPARTE EN REDES

El periodista Francisco Alejandro Leyva Aguilar fue asesinado a balazos mientras desayunaba en un puesto de comida en San Pablo Etla, Oaxaca.

Este crimen que vuelve a encender las alarmas sobre la seguridad de quienes ejercen el periodismo en México.

Leyva, de 58 años, era conocido por su columna “El Zumbido del Moscardón”, desde donde lanzaba críticas al poder político y publicaba investigaciones sobre presuntos actos de corrupción y delincuencia organizada.

En sus publicaciones recientes había señalado al senador de Morena, Antonino Morales Toledo por presuntos vínculos con el huachicol y conflictos relacionados con tierras comunales. También mencionó investigaciones periodísticas sobre supuestas redes de lavado de dinero en las que aparecían nombres de actores políticos.

Hasta el momento, esas publicaciones no han sido vinculadas oficialmente por las autoridades con el móvil del crimen.

Lo mataron a plena luz del día

De acuerdo con los primeros reportes, hombres armados llegaron al lugar donde desayunaba y le dispararon en repetidas ocasiones antes de escapar en motocicleta. Una mujer también resultó lesionada durante el ataque.

La Fiscalía General del Estado de Oaxaca abrió una investigación y anunció que solicitaría la intervención de la Fiscalía General de la República, a través de la Fiscalía Especializada en Delitos contra la Libertad de Expresión, para fortalecer las indagatorias.

Un país donde informar sigue costando la vida

El asesinato de Alejandro Leyva ocurrió apenas unos días después del homicidio del periodista Josué Martínez Contreras en Puebla y se suma a otros ataques registrados este año contra comunicadores en distintas entidades del país.

Organizaciones nacionales e internacionales han advertido que México continúa siendo uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo.

DE TOCHO-MOROCHO