El sistema falló durante años; hoy por fin hay un culpable

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Después de casi 11 años de espera, un Tribunal declaró culpable a José María N., conocido como “Chema”, por el delito de desaparición de persona en agravio de Paulina Camargo Limón, la joven que desapareció en agosto de 2015 cuando tenía cuatro meses y medio de embarazo.

La resolución llegó tras una audiencia que se prolongó por 17 horas. Al salir de la sala, Rocío Limón, madre de Paulina, confirmó el fallo y aseguró que la sentencia se conocerá el próximo 17 de julio, cuando el Tribunal determine los años de prisión que deberá cumplir.

Un caso que marcó a Puebla

La desaparición de Paulina conmocionó a todo el estado. Desde el primer día, su familia emprendió una búsqueda que nunca terminó, pero en el camino enfrentó retrasos, recursos legales, cambios en el proceso y una larga espera para obtener una resolución.

A pesar del fallo, Paulina sigue sin aparecer. Su familia aún desconoce dónde está y continúa sin poder despedirse de ella.

El fallo representa un avance en uno de los casos más dolorosos de Puebla. Sin embargo, también deja al descubierto la lentitud con la que opera el sistema de justicia.

Durante once años, la familia cargó con la incertidumbre mientras el proceso avanzaba a un ritmo desesperante. Cada audiencia significó volver a revivir el mismo dolor.

La deuda sigue con las víctimas

Hoy existe un responsable declarado culpable, solo que, la verdad aún no está completa. Falta saber qué ocurrió con Paulina y dónde se encuentra.

Para una madre, ninguna sentencia sustituye el derecho de encontrar a su hija. Ningún fallo devuelve el tiempo perdido ni borra más de una década de sufrimiento.

Este caso debería avergonzar al sistema de justicia. No porque finalmente haya un culpable, sino porque hicieron falta casi once años para llegar a una resolución que debió llegar mucho antes.

En México, las familias no solo enfrentan la desaparición de un ser querido. También deben pelear contra la burocracia, los retrasos y procesos interminables.

Muchas veces son ellas quienes investigan, presionan y exigen lo que las autoridades tendrían que hacer desde el primer día.

Hoy “Chema” fue declarado culpable, pero la verdadera condena la ha vivido durante once años la familia de Paulina.

Y mientras ella siga desaparecida, cualquier sentencia será insuficiente, porque la justicia no solo consiste en castigar a un responsable; también consiste en encontrar a las víctimas y evitar que otras familias recorran el mismo infierno.

DE TOCHO-MOROCHO