Volver a Crecer: Un hito inédito y el shock de capitalización que transformará la economía poblana

Cómo el desmantelamiento del yugo crediticio neoliberal y la inyección estratégica de liquidez sientan las bases de una nueva potencia agroindustrial en Puebla.

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Paola Migoya

Durante décadas, el campo poblano fue el epicentro de un experimento económico fallido. Bajo la premisa neoliberal de que el mercado resolvería por sí solo las asimetrías del desarrollo rural, las instituciones financieras públicas fueron desmontadas o convertidas en intrincados mecanismos de endeudamiento. La extinta Financiera Nacional de Desarrollo (FND) no funcionó en sus últimos años como una palanca de fomento, sino como un engranaje de asfixia legal y patrimonio embargado. El campo no quebró por falta de productividad ni de vocación; quebró por una política deliberada de precarización que convirtió a los productores agrícolas en deudores permanentes.

 

1. La naturaleza inédita del programa: Una ruptura estructural

El programa Volver a Crecer, impulsado por el Gobierno de México y articulado con firmeza en el estado de Puebla por el gobernador Alejandro Armenta en coordinación con el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (INDEP), no es una simple condonación ni una medida asistencialista de coyuntura. Es un acontecimiento inédito en la historia de la política pública mexicana por tres razones fundamentales:

En primer lugar, rompe el paradigma punitivo del crédito rural. Es la primera vez que el Estado reconoce explícitamente su responsabilidad histórica en la generación de carteras vencidas impagables provocado por esquemas crediticios abusivos. La entrega masiva de cartas finiquito y la cancelación de deudas a más de 1,100 pequeños productores rurales desmantela el aparato coercitivo que mantenía bajo litigio a miles de hectáreas.

En segundo lugar, representa una operación de restitución patrimonial masiva. Al cancelar el adeudo, el Estado devuelve automáticamente la certidumbre jurídica sobre la tierra. Escrituras, parcelas e infraestructuras que permanecían retenidas en garantías hipotecarias regresan a manos de sus legítimos dueños. No se está entregando un subsidio temporal; se está devolviendo el activo fundamental sobre el cual se edifica la riqueza rural.

En tercer lugar, integra un modelo humanista de equidad distributiva, donde las mujeres rurales y los productores de regiones históricamente marginadas —como la Mixteca y la Sierra Norte— dejan de ser clasificados como “clientes de alto riesgo” para convertirse en agentes prioritarios del desarrollo soberano.

 

Dimensión del Modelo

Modelo Neoliberal Tradicional

Modelo Humanista: Volver a Crecer

Estatus del Productor

Sujeto de riesgo crediticio y mora judicial.

Agente estratégico de soberanía alimentaria.

Tratamiento de Deuda

Intereses moratorios, litigio y embargo de activos.

Condonación, finiquito total y limpieza de Buró.

Efecto Patrimonial

Pérdida paulatina de la tierra y migración forzada.

Certeza jurídica y reinserción al sistema productivo.

Estrategia Complementaria

Abandono a la especulación de intermediarios.

Inyección directa de capital, maquinaria y tecnología.

 

2. Prospectiva económica: El impacto multiplicador en Puebla

Desde una perspectiva macroeconómica regional, Volver a Crecer actúa como un catalizador de reactivación que trasciende el ámbito estrictamente agrícola. Liberar la tierra y sanear el balance financiero de las familias rurales desata una onda expansiva con efectos directos e indirectos en la economía del estado de Puebla:

400,000

HECTÁREAS EN RUTA DE REACTIVACIÓN

$1,700 MDP

INVERSIÓN PÚBLICA COMPLEMENTARIA

1,100+

FAMILIAS RURALES CON FINIQUITO TOTAL

A. Liberación de capacidad crediticia y bancarización productiva: La condonación de adeudos impagables saca

inmediatamente a más de mil productores del aislamiento financiero. Al limpiar su historial crediticio, estos productores recuperan la condición de sujetos de crédito comercial y bancario de fomento, abriendo la puerta a nuevas inversiones privadas en equipamiento, riego y biotecnología.

B. Efecto multiplicador del capital devuelto a la circulación: El dinero que las familias destinaban a pagar

intereses moratorios o al mantenimiento de litigios legales ahora se reorienta directamente al consumo local y a la compra de insumos agrícolas. Esta inyección de liquidez beneficia de forma inmediata a los comercios regionales, distribuidores de maquinaria y proveedores de servicios en los municipios del interior.

C. Reducción de la presión migratoria y retención de capital humano: La precarización del campo ha sido

históricamente la principal causa de despoblación y migración en la Mixteca y la Sierra Norte. Al garantizar certeza jurídica e ingresos dignos, el programa frena la fuga de mano de obra calificada y atrae a nuevas generaciones de jóvenes que ven nuevamente en la tierra un proyecto de vida rentable y con futuro.

D. Sinergia con la estrategia de industrialización y agregado de valor: La meta de reactivar cerca de 400 mil

hectáreas, respaldada por una inversión histórica superior a los 1,700 millones de pesos en insumos y maquinaria impulsada por el gobernador Alejandro Armenta, no busca únicamente producir materias primas. Sienta las bases para alimentar los proyectos de agroindustrialización, transformación de granos y parques de valor agregado, consolidando a Puebla como el hub alimentario del centro del país.

 

“No se puede aspirar a la modernización agroindustrial cuando la base productiva está embargada. Volver a Crecer limpia los cimientos financieros del campo para permitir la edificación de una economía rural competitiva, equitativa y soberana.”

Conclusión: La política social como motor de eficiencia económica

El programa Volver a Crecer demuestra que la justicia social y la eficiencia económica no son objetivos antagónicos, sino complementarios. El gobernador Alejandro Armenta ha atacado de raíz la parálisis del campo al comprender que el verdadero desarrollo no se logra transfiriendo costos a los más vulnerables, sino removiendo los obstáculos estructurales que impiden su productividad.

Puebla inicia una etapa inédita en su historia económica. Al devolverle la dignidad, el patrimonio y la certeza al productor rural, el estado no solo salda una deuda histórica; activa un motor económico estratégico que garantice prosperidad compartida para las presentes y futuras generaciones.

DE TOCHO-MOROCHO