Pepe Chedraui no necesitó un discurso político para convertirse en el protagonista de la sesión de Cabildo. Le bastaron unas cuantas palabras y, eso sí, un lenguaje bastante fluido.
“Ahorita no le puedo estar haciendo a la mamada de no votar”, se escucha decir al alcalde durante la sesión.
¿Entonces en otras ocasiones sí se puede?
Porque una cosa es hablar con soltura y otra muy distinta es que el presidente municipal utilice ese tipo de expresiones mientras el Cabildo discute y aprueba decisiones sobre patrimonio público.
Chedraui encabeza el gobierno de la capital y preside un órgano que toma decisiones que afectan directamente a los poblanos. Por eso, cuando se habla de patrimonio municipal, lo mínimo que se espera es seriedad, argumentos y transparencia.
No precisamente un “ya voten y dejémonos de mamadas”.
El alcalde de la “Capital Imparable” podrá decir que simplemente habló coloquialmente, pero entonces que también explique con la misma claridad por qué había tanta urgencia por votar y qué argumentos tenían los regidores para aprobar la propuesta.
Al final, la frase quedó grabada, y Chedraui ahora tendrá que cargar con ella.
La “capital imparable” se estrella contra la realidad de La Margarita










