La Organización de las Naciones Unidas advirtió este lunes que el mundo está al borde de una pandemia más devastadora que el COVID-19 y que, además, hoy se encuentra menos preparado para enfrentar una nueva emergencia sanitaria, un anuncio que llega poco después de que la OMS declarara una emergencia internacional por las consecuencias que está dejando el ébola en África.
El documento, titulado Un mundo al borde del abismo: prioridades para un futuro resiliente frente a las pandemias, sostiene que los brotes infecciosos son cada vez más frecuentes y dañinos, mientras las sociedades han perdido capacidad de recuperación tras crisis como el ébola, el COVID-19 y la viruela del mono.

El informe señala que el planeta está retrocediendo en aspectos considerados de gran importancia para enfrentar nuevas pandemias, especialmente en el acceso equitativo a vacunas, diagnósticos y tratamientos.
Y esto lo expone al señalar que las vacunas contra el mpox tardaron casi dos años en llegara países de bajos ingresos afectados por el brote, un periodo incluso más largo que el registrado durante la distribución inicial de vacunas contra COVID-19.
El mundo está al borde de daños aún mayores.
Junta de Vigilancia de la Preparación Mundial
Las emergencias sanitarias ya no son únicamente médicas o económicas, sino también políticas y sociales. Tanto el ébola como el COVID-19 provocaron deterioro en la confianza hacia gobiernos e instituciones científicas, además de aumentar la polarización y las tensiones políticas en distintos países, expresa el documento.
El organismo pidió crear un mecanismo internacional permanente e independiente para monitorear riesgos pandémicos, avanzar en acuerdos para garantizar acceso equitativo a vacunas y fortalecer el financiamiento global para responder desde las primeras etapas de un brote.
Los líderes políticos pueden cambiar la trayectoria de la preparación global, pero solo si convierten sus compromisos en progresos medibles antes de que llegue la próxima crisis. El tiempo se acaba.








