Lo que comenzó como la búsqueda de una niña desaparecida terminó con el rescate de la menor de 11 años y la detención de un hombre de 40 años en la colonia Bosques de Amalucan Segunda Sección, en la ciudad de Puebla.
De acuerdo con la Fiscalía General del Estado (FGE), agentes localizaron a la menor durante un operativo de búsqueda.
Al encontrarla, observaron que un hombre la sujetaba del brazo. En ese momento, la niña les dijo que el sujeto no era su familiar y que la mantenía contra su voluntad.
Intentó escapar, pero fue detenido
Al notar la presencia de los investigadores, el hombre intentó huir. Sin embargo, los agentes lograron detenerlo metros adelante.
Durante la revisión, las autoridades aseguraron 10 envoltorios con una sustancia con características similares al cristal y dos bolsas con hierba con características de marihuana, por lo que también quedó a disposición del Ministerio Público por su probable responsabilidad en delitos relacionados con narcóticos, además de las investigaciones por los hechos relacionados con la menor.
La niña recibió atención inmediata y fue canalizada para la aplicación de los protocolos de protección y las diligencias correspondientes como posible víctima de un delito.
Una historia que pudo terminar peor
La rápida intervención de los agentes evitó que el caso tuviera un desenlace más grave. Ahora corresponderá a la Fiscalía determinar cómo llegó la menor a ese lugar, cuánto tiempo permaneció con el detenido y si existen otros delitos relacionados con el caso.
Una niña de 11 años jamás debería estar en esa situación. No es una cifra más ni otro expediente. Es una menor que pidió ayuda porque sabía que algo estaba mal.
Este caso deja una pregunta incómoda: ¿qué habría pasado si los agentes no hubieran llegado en ese momento?, quizá hoy la historia sería muy distinta.
Lo más preocupante es que los casos de desaparición de niñas, niños y adolescentes siguen encendiendo las alarmas en Puebla y en todo el país. Cada ficha de búsqueda representa horas de angustia para una familia que no sabe si volverá a abrazar a su hija o a su hijo.
Esta vez hubo un rescate. Pero la verdadera tarea sigue pendiente: impedir que una menor vuelva a caer en una situación así.
Porque cuando una niña tiene que pedir auxilio para recuperar su libertad, como sociedad ya llegamos demasiado tarde.








