Con pancartas, consignas y mucha incertidumbre, pacientes renales volvieron a recordar una realidad incómoda: un trasplante no salva una vida si el medicamento para conservarlo no llega a tiempo.
Este miércoles, pacientes y familiares se manifestaron afuera del Hospital General de Zona No. 20 del IMSS San José, en Puebla, para denunciar el desabasto de Tacrolimus, un inmunosupresor indispensable para evitar el rechazo del riñón trasplantado.
Cuatro meses de incertidumbre
De acuerdo con los manifestantes, el desabasto ya supera los cuatro meses. Aunque este día llegaron 280 unidades del medicamento, consideran que la cantidad resulta insuficiente, ya que el hospital requiere más de 2 mil dosis al mes para atender a la población que depende del tratamiento.
Los inconformes señalaron que muchos pacientes ya comienzan a resentir las consecuencias en su estado de salud. Otros han tenido que comprar el medicamento por su cuenta, pese a que su costo representa un gasto imposible para numerosas familias.
El tratamiento no puede esperar
La situación preocupa aún más porque el IMSS San José no solo atiende a derechohabientes de Puebla. También brinda atención a pacientes provenientes de Tlaxcala y Oaxaca, por lo que el impacto del desabasto alcanza a cientos de personas que dependen del mismo suministro.
Familiares estiman que alrededor de 900 pacientes trasplantados continúan afectados por la falta del medicamento.









