La Unidad de Inteligencia Financiera congeló las cuentas bancarias de Jonathan Antonio Guzmán Ontiveros, dueño de un imperio de antros y restaurantes en Puebla que incluye Casa Soledad, Be, Caramelo, Barrita de Mar, Benito Only Reggaeton y la Taquería Monterrey, por presuntas operaciones con recursos de procedencia ilícita y lavado de dinero.
La medida se suma a la advertencia de que vienen más nombres y empresas de otros poblanos involucrados en el mismo esquema.
Nada mal para un empresario que hasta hace unos días era puro glamour de vida nocturna poblana, ese que cualquiera veía en redes rodeado de botellas, luces y clientela feliz sin sospechar que detrás del ambiente fiestero podía estarse lavando algo más que copas.
La UIF, con las nuevas facultades que ya le blindó la Suprema Corte, no anda jugando.
En Puebla ya llevan más de 111 cuentas bloqueadas bajo esta administración federal, y ahora suma el nombre de uno de los empresarios de antros más visibles de la ciudad.
Lo verdaderamente inquietante es esa advertencia de que esto apenas empieza.
Es decir, la lista de negocios “exitosos” que en realidad podrían estar operando como fachada para mover dinero sucio parece ser más larga de lo que cualquiera imaginaba mientras pedía otra ronda de tragos en cualquiera de estos lugares.









