¿Quién convirtió la graduación del BINE en propaganda política?

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Lo que debía ser un recuerdo para toda la vida terminó convirtiéndose en motivo de molestia entre padres de familia.

Las invitaciones para la ceremonia de graduación de alumnos del BINE desataron críticas luego de incluir una reseña, fotografía y reconocimientos dedicados a Gaby “La Bonita” Sánchez, quien aparece como madrina de generación.

El recuerdo… ¿de los alumnos o de la política?

Más de un padre se llevó una sorpresa al abrir la invitación.

En lugar de encontrar únicamente información relacionada con la generación 2023-2026, el impreso dedica un espacio importante a destacar la trayectoria deportiva y política de la funcionaria.

La inconformidad no gira en torno a sus logros deportivos, que son públicos, sino al contexto en el que aparecen. Para varios padres, una ceremonia escolar debería poner en el centro a los estudiantes, no a una figura política.

La pregunta que incomoda

Las invitaciones no fueron un regalo. De acuerdo con los padres inconformes, ellos mismos cubrieron el costo del material.

Por eso cuestionan que un documento pagado por particulares incluya una amplia reseña de una funcionaria pública.

La molestia crece porque consideran que ese espacio pudo destinarse a los verdaderos protagonistas de la ceremonia: los alumnos que concluyen una etapa importante de su formación.

En los últimos años, los actos escolares se han convertido en escenarios donde políticos buscan ganar presencia pública. Lo preocupante es que esa práctica comienza a normalizarse.

Nadie discute que una madrina de generación pueda dirigir un mensaje o acompañar un evento.

Lo que genera debate es cuando su imagen y trayectoria ocupan un lugar privilegiado en un material que las familias financiaron con su propio dinero.

Si la intención era reconocer a una figura invitada, bastaba con mencionarla como madrina de generación. No hacía falta convertir una invitación escolar en una plataforma para exponer su trayectoria pública.

Los estudiantes deberían ser el centro de ese recuerdo, no quienes ocupan un cargo o buscan mantenerse vigentes en la vida política.

La pregunta queda sobre la mesa: ¿quién decidió incluir ese contenido en las invitaciones y con qué criterio? Si los padres pagaron el material, ¿no debieron ser ellos y la comunidad escolar quienes definieran qué debía aparecer en un recuerdo que, en teoría, era para celebrar a sus hijos y no para destacar a una figura pública?

DE TOCHO-MOROCHO