Después de años abandonado y convertido en otra obra inconclusa del sistema de salud mexicano, el gobierno federal anunció que ya quedó terminada la obra civil del hospital IMSS Bienestar en Cárdenas.
La presidenta Claudia Sheinbaum informó que “este hospital forma parte de los 80 proyectos hospitalarios que quedaron inconclusos durante el periodo neoliberal”.
Sin embargo, más allá del anuncio oficial, el verdadero cuestionamiento para muchos ciudadanos sigue siendo otro: ¿será un hospital que realmente funcione o solo otro edificio inaugurado para la foto?
Y es que en distintos estados del país, incluido Puebla, hospitales del sistema IMSS Bienestar han enfrentado constantes señalamientos por falta de medicamentos, carencia de especialistas, equipo insuficiente y saturación de pacientes.
Incluso recientemente, clínicas y hospitales en Puebla volvieron a exhibir problemas relacionados con desabasto, largas esperas y condiciones deficientes para pacientes y personal médico.
Por eso, aunque concluir una obra abandonada representa un avance, para miles de ciudadanos el problema de fondo no termina con cortar un listón o terminar paredes. Lo realmente importante será saber si habrá médicos, medicinas, camas suficientes y atención digna.
Porque en México, lamentablemente, la crisis en salud ya dejó de medirse por hospitales construidos… y comenzó a medirse por hospitales que sí pueden atender a la gente cuando más lo necesita.









