¿Tres anillos de seguridad bastarán para frenar la violencia?

COMPARTE EN REDES

Después de la balacera registrada en pleno Centro Histórico de Puebla, el Ayuntamiento anunció el reforzamiento de la zona con tres anillos de seguridad, integrados por patrullas, ciclopolicías, motopatrullas y agentes de tránsito.

Según el secretario de Seguridad Ciudadana, Félix Pallares, alrededor de 40 elementos permanecerán desplegados de forma permanente para blindar el corazón de la capital. 

Sin embargo, el anuncio llega muy tarde. Porque la pregunta ya no es cuántos anillos de seguridad necesita Puebla, sino por qué fue necesario llegar a este punto para reaccionar.

La “Capital Imparable”… para la delincuencia

Mientras el gobierno municipal presume la marca de la “Capital Imparable”, la realidad insiste en desmentir el eslogan.

Hace apenas unos días, una balacera frente a la Catedral encendió las alarmas. Los presuntos responsables escaparon y, hasta ahora, siguen sin ser detenidos, pese al análisis de cámaras y al operativo desplegado en la zona. 

El mensaje que recibe la ciudadanía es devastador: los disparos ocurrieron en el sitio más vigilado de Puebla y, aun así, los responsables desaparecieron.

Si eso sucede en el Centro Histórico, ¿qué pueden esperar las colonias donde la presencia policial apenas se nota?

No basta con patrullas para esconder la realidad

La inseguridad no se resuelve llenando las calles de uniformes cada vez que ocurre un hecho mediático.

Los poblanos siguen denunciando robos violentos, asaltos al transporte público, cristalazos, motociclistas dedicados al robo, homicidios y una creciente percepción de inseguridad que ningún boletín oficial logra borrar.

Porque la estrategia parece repetirse una y otra vez: ocurre un delito de alto impacto, llegan más patrullas, se anuncian operativos, se toman la foto… y días después todo vuelve a la normalidad. Para los delincuentes, claro.

La propaganda no detiene las balas

Resulta cómodo hablar de coordinación institucional, de operativos especiales y de nuevos esquemas de vigilancia. Lo complicado es explicar por qué la delincuencia sigue encontrando espacios para operar incluso en el corazón turístico, comercial e histórico de la ciudad.

Puebla no necesita más campañas de imagen. Necesita resultados.

Porque ningún turista, comerciante o familia se siente más segura leyendo un comunicado. La seguridad se mide cuando la gente puede caminar sin miedo, abrir su negocio sin pensar que será asaltado o regresar a casa sin preguntarse si será la siguiente víctima.

Tres anillos de seguridad pueden proteger algunas calles. Lo que no pueden proteger es un discurso cuando la realidad lo rebasa todos los días.

DE TOCHO-MOROCHO