Somos México prometía ser una alternativa a la política tradicional. Sin embargo, en Puebla, su primer movimiento ya provocó críticas por parecerse demasiado a aquello que decía querer cambiar.
A menos de una semana de asumir la dirigencia estatal, Julián Rendón Tapia nombró a su hija, Vanessa Rendón Martínez, como representante del partido ante el Instituto Electoral del Estado (IEE).
El primer nombramiento… quedó en familia
La designación no pasó desapercibida. Mientras el partido busca posicionarse como una nueva opción política, el primer cargo relevante terminó en manos de un integrante de la familia del dirigente.
Aunque el nombramiento no representa una irregularidad por sí mismo, sí abrió el debate sobre la congruencia entre el discurso de renovación y las primeras decisiones de la nueva dirigencia.
¿Cambio de nombre o de prácticas?
Somos México nació con la intención de presentarse como una fuerza distinta a los partidos tradicionales, apostando por una nueva forma de hacer política.
Sin embargo, el primer mensaje que envió en Puebla fue otro. Porque cuando el primer cargo importante termina en manos de un familiar, las promesas de cambio empiezan a perder fuerza antes de arrancar.
Y este caso, para muchos, el episodio terminó resumido con una frase: “Cambió el nombre del partido, pero no la costumbre.”









