¿Quién elige ser padre? Una responsabilidad que no puede trasladarse

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Yoselin Rodríguez

En más de una ocasión, cuando una mujer enfrenta sola la crianza de sus hijxs, aparece una frase que parece sencilla, pero que encierra un juicio profundo: “Tú elegiste al papá de tus hijxs”. Aunque puede sonar lógica a primera vista, esta afirmación simplifica una realidad mucho más compleja y termina trasladando a la madre una responsabilidad que no le corresponde.

Es cierto que una persona decide con quién iniciar una relación o formar una familia. Sin embargo, nadie puede elegir por otra persona la calidad humana, el compromiso o la responsabilidad que demostrará con el paso del tiempo. Una mujer puede enamorarse de un hombre que durante el noviazgo fue atento, amoroso y comprometido, pero eso no garantiza que ejercerá una paternidad responsable cuando lleguen lxs hijxs.

Ser padre no ocurre únicamente con el nacimiento de un bebé. La paternidad se construye todos los días mediante decisiones: acompañar, cuidar, educar, proteger, proveer y estar presente emocionalmente. Cada hombre decide, de manera individual, qué tipo de padre quiere ser. Esa elección no depende de la madre, sino de sus propios valores, prioridades y sentido de responsabilidad.

Culpar a las mujeres por el abandono paterno también invisibiliza el verdadero problema: la falta de corresponsabilidad en la crianza. En lugar de cuestionar por qué un hombre decidió alejarse de sus hijxs, muchas veces la sociedad pregunta por qué ella “lo eligió”. Esa perspectiva no solo es injusta, sino que perpetúa estereotipos donde las mujeres cargan con el peso absoluto del cuidado familiar, mientras las obligaciones paternas parecen opcionales.

Esto no significa que las decisiones de pareja estén exentas de consecuencias. Elegir con quién compartir la vida siempre implica riesgos y responsabilidades para ambas partes. Sin embargo, esas decisiones no eliminan la responsabilidad individual de un padre hacia sus hijxs. Nadie obliga a un hombre a desentenderse de su papel; es una decisión propia.

Como sociedad, es momento de cambiar la conversación. En vez de señalar a las madres por las decisiones de los padres, debemos promover una cultura donde la paternidad responsable sea una obligación ética, afectiva y legal. Lxs hijxs necesitan figuras presentes, comprometidas y conscientes de que el vínculo con ellos no termina cuando una relación de pareja se rompe.

La verdadera pregunta no debería ser “¿Por qué ella eligió a ese hombre?”, sino “¿Por qué él decidió no asumir el compromiso de ser padre?”. Porque ser padre no depende de la madre que se elige, sino del hombre que cada uno decide ser. Solo cuando entendamos esa diferencia dejaremos de responsabilizar a quien permanece y comenzaremos a exigir cuentas a quien decide ausentarse.

DE TOCHO-MOROCHO