La medida para recuperar la credibilidad del proceso de admisión terminó en bloqueos, inconformidad y cientos de jóvenes preguntándose por qué deben volver a demostrar un resultado que, aseguran, obtuvieron con esfuerzo.
Este lunes, aspirantes seleccionados para ingresar a la UNAM, acompañados por madres y padres de familia, bloquearon Insurgentes Sur.
Su objetivo fue rechazar el nuevo examen presencial anunciado por la universidad tras detectar irregularidades en la primera prueba aplicada en línea.
Por culpa de los tramposos, todos harán examen otra vez en la UNAM
La protesta crece
Con pancartas y consignas, los manifestantes exigieron que la UNAM respete los resultados de quienes afirman haber aprobado de forma honesta.
También sostuvieron que no es justo volver a competir por un lugar debido a las acciones de quienes hicieron trampa.
La UNAM, por su parte, defiende la medida. La institución asegura que el nuevo examen garantizará un proceso transparente y dará certeza a todos los aspirantes después de detectar anomalías en la evaluación en línea.
Lo cierto es que unos hicieron trampa y otros estudiaron durante meses. Hoy, ambos grupos enfrentan la misma incertidumbre.
La universidad busca recuperar la confianza en su proceso de admisión. Sin embargo, quienes aseguran haber actuado con honestidad sienten que ahora pagan las consecuencias de un problema que no provocaron.









