Ni Venecia se atrevió a tanto

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A menos que la jefa de Gobierno, Clara Brugada esté construyendo hábitats para ajolotes y no infraestructura urbana, resulta difícil explicar la manera en que dejaron las lluvias el puente de Xola y la Calzada de Tlalpan, donde prácticamente el agua quedó justo a la altura de los coloridos murales de las paredes.

La escena resume con precisión una de las principales críticas a la actual administración: mucho maquillaje urbano y poca atención a los problemas estructurales. Porque mientras se destinan recursos a pintar muros, colocar figuras decorativas y presumir la llamada transformación del espacio público, el drenaje sigue colapsando cada vez que cae una lluvia extrema.

Las inundaciones registradas en la zona volvieron a evidenciar deficiencias que los habitantes de la capital conocen desde hace años. Sin embargo, las soluciones de fondo parecen avanzar a una velocidad muy distinta a la de las campañas de imagen y propaganda gubernamental.

Y es que en la capital todo luce muy bien para la fotografía oficial del Mundial 2026: murales recién pintados, colores institucionales y mensajes optimistas. El problema aparece cuando llueve, ya que, ahí se acaban los discursos y comienza la realidad, una realidad que termina flotando entre charcos, vehículos varados y ciudadanos atrapados en el caos.

Porque una ciudad no se moderniza a brochazos ni se prepara para eventos internacionales con pintura. Se prepara con drenajes funcionales, infraestructura resistente y obras que sirvan para algo más que adornar el paisaje.

Las lluvias pasaron y eventualmente el agua bajará. Pero, lo que sigue pendiente es saber cuándo llegará la administración que entienda que gobernar una ciudad implica mucho más que pintarla de colores.

DE TOCHO-MOROCHO