Matan a dueño de FOXIES Mens Club. ¿Derecho de piso?

COMPARTE EN REDES

Mataron a Abraham Ruíz, dueño del centro nocturno Foxies a la altura de Forjadores cuando viajaba en su automóvil de lujo en compañía de su esposa.

En la cada vez más Insegura Capital Imparable, el jueves 19 de junio del 2026 quedó marcado luego de dos crímenes que estremecieron a las y los poblanos pues, por la mañana, en calles de la colonia Loma Linda acribillaron a un hombre de la tercera edad para robarle su bicicleta.

Horas más tarde, en la Calzada Zavaleta, asesinaron a sangre fría a Abraham Ruíz, empresario veracruzano dueño del centro nocturno Foxies ubicado en la colonia Bello Horizonte.

El hombre conducía su vehículo BMW de modelo reciente acompañado por una mujer luego de salir del club nocturno de su propiedad.

A la altura de calzada Zavaleta, en Santa Cruz Buena Vista, sujetos a bordo de un vehículo oscuro le dieron alcance y cerraron su paso para posteriormente plantarse a escasos dos metros de Abraham y dispararle en al menos cinco ocasiones.

Al ver que su víctima se desangraba inconciente, los sicarios escaparon con rumbo desconocido mientras la mujer que acompañaba al empresario gritaba pidiendo auxilio.

Vecinos de la zona reportaron las detonaciones al número de emergencias 9-1-1 por lo que al lugar acudieron elementos de la Secretaría de Seguridad Púbica del Estado de Puebla y paramédicos quienes simplemente confirmaron que el hombre estaba muerto.

Fue la acompañante de Abraham quien dio a conocer la identidad del occiso asegurando que no se trató de un asalto pues los pistoleros no mediaron palabra con su víctima, simplemente llegaron hasta él para matarlo.

En un solo día, dos casos conmocionaron a las y los ciudadanos de la mal llamada Capital Imparable, dos asesinatos, dos víctimas, un anciano al que por quitarle una bicicleta, le arrebataron la vida quienes muy seguramente la fueron a vender por unos cuantos pesos. Por otro lado, un hombre asesinado a bordo de su automóvil de lujo al que no le robaron ni la cartera. La realidad es evidente, la delincuencia no distingue clase social ni edad y, en Puebla Capital, lo mismo te matan por una bici que por no pagar derecho de piso, cuota que por cierto, es repartida no solo entre la delincuencia organizada, la política es despreciable.

 

DE TOCHO-MOROCHO