Comer mejor no solo es cuestión de hábitos, también puede marcar la diferencia entre una vida saludable y el desarrollo de enfermedades como la diabetes y la obesidad. Ese fue el mensaje del gobernador Alejandro Armenta Mier durante la conmemoración del Día Mundial de la Alimentación, realizada en el Centro Expositor de Puebla.
Entre platillos tradicionales, productos del campo y recetas que forman parte de la identidad poblana, el mandatario destacó la importancia de recuperar una alimentación equilibrada y acompañarla de actividad física para mejorar la calidad de vida de las familias.
Armenta advirtió que México enfrenta importantes desafíos de salud relacionados con la obesidad, la diabetes y el síndrome metabólico, por lo que insistió en que la prevención debe comenzar desde casa, con mejores decisiones sobre lo que llevamos a la mesa.
Comer bien no debería ser un privilegio
Durante el encuentro, la titular del Sistema Nacional DIF, Rocío García Pérez, recordó que tener acceso a alimentos saludables es un derecho, no un lujo.
Bajo el lema “Innovar hoy para nutrir mañana”, señaló que mejorar la alimentación también significa apoyar a los productores locales, aprovechar los conocimientos de las comunidades y procurar que los productos nutritivos lleguen a quienes más los necesitan.
En ese sentido, destacó los programas de alimentación impulsados por el Gobierno de México, especialmente aquellos dirigidos a niñas, niños, mujeres embarazadas, adultos mayores y familias en situación de vulnerabilidad.
Como parte de estos esfuerzos, informó que durante 2025 se distribuyeron 65.5 millones de raciones alimentarias en escuelas del país, además de impulsar iniciativas como “Vive Saludable, Vive Feliz”, que también se desarrolla en Puebla mediante la colaboración de instituciones de salud y educación.

De la cocina tradicional a una mejor alimentación
La presidenta honoraria del Patronato del Sistema Estatal DIF, Ceci Arellano, destacó que una buena alimentación tiene efectos que van mucho más allá de quitar el hambre: ayuda a que los niños aprendan mejor, favorece su desarrollo y contribuye al bienestar de las personas mayores.
“Una mesa con alimentos es una mesa con salud y con oportunidades”, expresó al reconocer la importancia de acercar productos frescos, nutritivos y accesibles a las familias.
Pero la jornada no se quedó únicamente en los discursos. La feria gastronómica permitió conocer parte de la riqueza culinaria de Puebla a través de cocineras tradicionales y productores de distintos municipios.
Desde Zapotitlán Salinas, Esteban Flores Hernández compartió preparaciones con tetecha y la tradicional sal de la región. Beatriz Anayeli Coleote Galicia, de Acatzingo, presentó la emblemática cemita elaborada con ingredientes locales, mientras que Rosaura Cruz Nava, de Cuautempan, destacó la importancia de conservar las recetas que han pasado de generación en generación.
El encuentro dejó sobre la mesa una idea sencilla: comer saludable no significa dejar atrás nuestras tradiciones, sino aprender a aprovechar mejor los alimentos que produce nuestra tierra.
Y es que, frente a los problemas de salud que afectan a miles de familias, recuperar buenos hábitos alimenticios puede ser uno de los primeros pasos para construir un futuro más saludable.










