La desaparición de Maricela Ruiz, de 34 años, desató el enojo de habitantes de Santa María Moyotzingo, en el municipio de San Martín Texmelucan, quienes bloquearon la autopista México-Puebla, con dirección a la capital poblana, para exigir que las autoridades aceleren su búsqueda.
Con llantas, pancartas y consignas, familiares, amigos y vecinos decidieron tomar una de las vialidades más importantes del país. Su mensaje fue claro: cuando una persona desaparece y las respuestas no llegan, la protesta se convierte en el último recurso.

El tráfico quedó detenido… y también la paciencia
El bloqueo provocó largas filas de vehículos y afectó a cientos de automovilistas. Sin embargo, para los manifestantes, las molestias viales no se comparan con la incertidumbre de no saber dónde está Maricela.
Los inconformes exigieron una búsqueda inmediata, mayor presencia de las autoridades y avances reales en la investigación. Aseguraron que no levantarían la protesta hasta obtener un compromiso claro de las instituciones responsables.
Desaparecer en México sigue siendo una pesadilla
El caso vuelve a poner sobre la mesa una realidad que se repite con demasiada frecuencia: en muchas ocasiones, las familias sienten que deben salir a las calles, cerrar carreteras o manifestarse para que un caso de desaparición reciba atención.
Hasta el momento, las autoridades mantienen activa la ficha de búsqueda y continúan con las investigaciones. Pero, la falta de resultados mantiene la preocupación entre los familiares.
Mientras Maricela no aparezca, la incertidumbre seguirá creciendo. Y cada hora que pasa sin respuestas alimenta una pregunta que cada vez más familias mexicanas repiten con dolor: ¿cuántas protestas más serán necesarias para que una búsqueda se convierta en prioridad?









