Las calles de la capital coleccionan baches como deporte, la inseguridad no baja ni para la foto oficial y Pepe Chedraui decidió que lo urgente era saber la hora con estilo.
El Ayuntamiento instaló 26 de los 40 relojes digitales prometidos, con Wi-Fi, cámaras de videovigilancia y botones de pánico.
Los colocaron en puntos estratégicos, según ellos, como el boulevard 5 de Mayo y la avenida Juárez.
Prioridades o modernización urbana, le llaman, pero, maquillaje tecnológico, le decimos los que esquivamos cráteres camino al trabajo.
El gobierno municipal presume que la iniciativa privada puso el dinero. La empresa Global financió todo, a cambio de convertir cada reloj en un espectacular publicitario con permiso oficial.
Es decir, el ayuntamiento ni siquiera invirtió un peso, solo es publicidad disfrazada de seguridad ciudadana.
Mientras tanto, las quejas por baches y asaltos siguen amontonándose en las mismas oficinas que hoy celebran relojitos con botón de pánico.
El verdadero pánico está en la calle
El reloj de la esquina promete conexión directa a la autoridad, pero las calles de alrededor siguen sin patrullaje suficiente, sin alumbrado decente y con miles de hoyos.
Lo más patético es que esta tecnología de punta se volverá chatarra en un par de años y el bache de al lado, en cambio, seguirá exactamente en el mismo lugar.
Al final, la Capital Imparable sigue apostando por lo bonito y lo desechable, mientras lo básico, otra vez, se queda esperando su turno.










