En medio de los discursos oficiales que presumen hospitales nuevos, atención digna y un sistema de salud “mejor que el de Dinamarca”, una frase pronunciada dentro del Hospital General Regional No. 36 San Alejandro volvió a mostrar la realidad que enfrentan miles de pacientes y sus familias.
“Si se muere, le avisan”, esa fue la respuesta que recibió un derechohabiente de una trabajadora del hospital cuando preguntó por el estado de salud de su esposa, quien presuntamente llevaba más de ocho horas con una hemorragia sin recibir atención médica adecuada y sin que los familiares obtuvieran información clara sobre su condición.
Mientras el gobierno presume inversiones millonarias en infraestructura hospitalaria y nuevas estrategias para fortalecer los servicios médicos, historias como esta siguen apareciendo en hospitales públicos de todo el país. Porque construir edificios es importante, pero ninguna obra sirve de mucho cuando la atención humana falla.
La indignación crece aún más porque la denuncia involucra a una mujer que, según su esposo, permaneció durante horas con una hemorragia. En situaciones médicas de emergencia, cada minuto puede marcar la diferencia entre la recuperación y una tragedia.
Hasta el momento, el IMSS no ha emitido una postura pública sobre el caso ni ha aclarado si se inició alguna investigación para determinar lo ocurrido y verificar la actuación del personal involucrado.
Sin embargo, más allá de las posibles responsabilidades individuales, el episodio vuelve a exhibir un problema de fondo, un sistema de salud donde cada vez son más frecuentes las denuncias por retrasos, falta de personal, saturación de servicios y trato indigno hacia los pacientes.
Porque cuando una familia acude a un hospital no busca privilegios ni favores. Busca atención, información y empatía. Y cuando la respuesta ante la desesperación de un esposo es “si se muere, le avisan”, el problema deja de ser administrativo y se convierte en una muestra alarmante de cómo la burocracia puede terminar perdiendo de vista la vida humana.
Más allá de las estadísticas y los informes oficiales, son historias como esta las que terminan definiendo la percepción ciudadana sobre el sistema de salud.







