Una aparatosa explosión registrada la tarde de este jueves en la colonia San Juan Negrete volvió a poner sobre la mesa una incómoda realidad: el huachicol sigue presente en Puebla, aunque oficialmente pocos quieran hablar de ello.
La detonación de al menos cuatro pipas generó una enorme columna de humo y llamas que pudo observarse a varios kilómetros de distancia, provocando alarma entre habitantes de la zona y una fuerte movilización de cuerpos de emergencia.
La Coordinación General de Protección Civil del Estado confirmó el incidente en un predio donde se encontraban almacenados autotanques. Hasta el momento, las autoridades reportan que no hay personas lesionadas, aunque continúan las labores de inspección en el área afectada.
Sin embargo, más allá de la versión oficial, comenzaron a surgir versiones que apuntan a una actividad mucho menos inocente. De manera extraoficial, medios locales señalan que las unidades involucradas serían pipas utilizadas para el almacenamiento y transporte de combustible presuntamente obtenido de forma ilegal. Incluso trascendió que las unidades estarían abasteciéndose mediante una toma clandestina conectada a un ducto.
Si estas versiones se confirman, el caso dejaría de ser un simple accidente para convertirse en una nueva evidencia de la industria clandestina que durante años ha encontrado en Tepeaca uno de sus principales tesoros.
Por ahora, las autoridades mantienen silencio sobre las causas que originaron la explosión. No hay una explicación oficial sobre qué provocó el siniestro ni sobre la procedencia del combustible almacenado en el sitio.
Mientras tanto, las impresionantes imágenes de fuego y humo recorren las redes sociales y dejan una pregunta inevitable: ¿cómo es posible que un lugar con varias pipas almacenadas opere sin que nadie lo note hasta que todo explota por los aires?








