El alcalde de Puebla, José Chedraui Budib, aseguró que el Ayuntamiento no destinó recursos públicos para la instalación del escenario utilizado durante la transmisión de los partidos de la Selección Mexicana en el zócalo de la ciudad.
Según explicó, la empresa Experiax se encargó de cubrir los costos del montaje y la logística, mientras que el gobierno municipal únicamente otorgó los permisos necesarios para la realización del evento.
Sin embargo, la explicación no tardó en generar cuestionamientos. Usuarios y observadores señalaron que la empresa mencionada tiene escasa presencia pública y que el dominio de su sitio web aparece vinculado a Somos Comarka, firma conocida por prestar servicios de imagen institucional al gobierno municipal.

Aunque esta coincidencia no constituye por sí misma una irregularidad, sí abre interrogantes sobre la relación entre ambas empresas y sobre los mecanismos mediante los cuales se financió el evento.
El caso vuelve a poner sobre la mesa un tema recurrente en la administración pública: cuando una autoridad afirma que un evento “no costó nada”, generalmente alguien terminó pagando la factura. La verdadera discusión no es si hubo o no gasto público, sino quién asumió los costos, bajo qué condiciones y qué tipo de relación existe entre los involucrados.
Por ahora, el Ayuntamiento sostiene que no utilizó recursos municipales. Sin embargo, ante las dudas que han surgido, la transparencia sobre el origen del financiamiento podría ser la mejor forma de evitar que un evento deportivo termine convertido en una polémica política.









