Japón volvió a enfrentar una de las pruebas más difíciles que impone la naturaleza.
Un terremoto de magnitud 7.1 sacudió la isla de Kyushu, en el suroeste del país, dejando un saldo preliminar de una persona fallecida, nueve desaparecidas y más de 50 heridos, además de severos daños en infraestructura.
Uno de los momentos más dramáticos ocurrió en un centro comercial Aeon Mall, donde el segundo piso colapsó tras el sismo. Minutos después se reportó una explosión, presuntamente relacionada con una fuga de gas, mientras equipos de rescate iniciaban la búsqueda de personas que habrían quedado atrapadas entre los escombros.

Daños en carreteras, puentes y transporte
El terremoto también provocó el colapso parcial de varios edificios y de un puente en la ciudad de Yatsushiro, además de daños en carreteras y otras estructuras.
Como medida preventiva, las autoridades suspendieron el servicio del tren bala, cerraron temporalmente el aeropuerto de Kumamoto y ordenaron inspecciones en la infraestructura de la región.
También, emitieron una alerta de tsunami que posteriormente fue levantada. Sin embargo, más de 260 mil personas recibieron la recomendación de evacuar debido al riesgo de nuevas réplicas y posibles deslaves.
Los equipos de emergencia continúan trabajando contrarreloj para localizar a las personas desaparecidas y atender a los heridos, mientras Japón vuelve a demostrar la capacidad de respuesta con la que enfrenta este tipo de desastres.







