Mientras muchos a los 20 años apenas están descubriendo qué quieren hacer con su vida, Kimi Antonelli ya conquistó la cima del automovilismo.
El italiano se coronó campeón mundial de F1 en el Gran Premio de México y mandó a los libros de historia a Sebastian Vettel, quien hasta ahora presumía el récord de campeón más joven.
El piloto de Mercedes consiguió lo que parecía reservado para las grandes leyendas. Le bastaba terminar entre los nueve primeros para asegurar el título, pero no se conformó: cruzó la meta en tercer lugar y celebró su primer campeonato mundial frente a la afición mexicana.
Antonelli llegó para ocupar el asiento que dejó Lewis Hamilton cuando se marchó a Ferrari. Apenas en su segunda temporada en la máxima categoría, el italiano ya consiguió el campeonato que tantos pilotos persiguen durante años.
En México compartió el podio con dos auténticos pesos pesados: Max Verstappen, quien ganó la carrera, y el propio Hamilton, que terminó segundo y fue uno de los primeros en felicitar al nuevo campeón.
La carrera no fue precisamente un paseo, hubo accidentes, bandera roja, reinicio y momentos de tensión.
Pero, al final Antonelli ya tiene el título, el récord y una carrera que apenas comienza. A los 20 años hizo lo que muchos no consiguen en toda una vida deportiva.









