A Eduardo Rivera le salió más caro el expediente que el escándalo político que se armó después.
Su inhabilitación ya puso a los partidos a brincar, repartir culpas y aventarse la bolita. Unos hablan de persecución, otros le piden que deje de hacerse la víctima y en el Congreso aseguran que aquí no hay mano negra.
¡Agárrense, que ya empezó el circo!
La primera en sacar el pecho por el panista fue la dirigente estatal del PRI, Xitlalic Ceja, quien pidió que la Auditoría Superior del Estado (ASE) tenga “piso parejo” y no se convierta en un garrote político para darle de palos a la oposición.
La priista también advirtió sobre una posible cacería de brujas. Porque, al parecer, cuando las auditorías alcanzan a los adversarios políticos, de pronto todos se vuelven defensores de la justicia y la imparcialidad.
Pero quien no tuvo ganas de apapachar a Lalo fue Jimmy Natale. El dirigente del Verde le soltó que se está haciendo la víctima y que, en lugar de politizar el asunto, debería acudir a las instancias correspondientes y solventar las observaciones.
Por su parte, el presidente del Congreso, Pavel Gaspar, también salió a apagar el fuego y descartó que exista persecución política.
Lo verdaderamente curioso es que todavía ni arranca formalmente la batalla por 2027 y ya hay quienes andan repartiendo certificados de víctimas, mientras otros juegan a los justicieros.
Eso sí, que nadie confunda las cosas: pedir piso parejo no significa extenderle un cheque en blanco a nadie, y exigir explicaciones tampoco es persecución.
Por lo pronto, Lalo ya tiene defensores, detractores y hasta quien le recomiende dejar de hacerse el mártir.
¡Se le borró la sonrisa! A Rivera le sacaron su trapitos y ahora debe millones










