La SEP decidió meterle freno al celular en las escuelas y, a partir de octubre, niñas, niños y adolescentes de primaria y secundaria tendrán que sobrevivir la jornada escolar sin estar pegados a la pantalla.
El secretario de Educación Pública, Mario Delgado, informó que el Consejo Nacional de Autoridades Educativas (Conaedu) aprobó por unanimidad un acuerdo nacional para regular el uso de celulares y otros dispositivos inteligentes en los planteles del país.
En otras palabras, nada de esconder el teléfono debajo de la banca para echarse un TikTok mientras la maestra explica fracciones.
La SEP sostiene que la intención es mejorar la concentración, favorecer el aprendizaje y la comprensión lectora, además de prevenir problemas como el ciberacoso.
Y aunque para algunos alumnos esto seguramente sonará a regreso directo a la prehistoria, la discusión no se queda solamente en quitar celulares.
La SEP también anunció el fortalecimiento de “El ABC de las Emociones”, estrategia dirigida a adolescentes y jóvenes de 14 a 18 años para trabajar habilidades socioemocionales y salud mental.
Porque si van a quitarles el celular, mínimo habrá que enseñarles qué hacer con todas esas horas que antes se iban viendo videos, mandando memes y revisando quién dejó en visto.
Incluso Mario Delgado había advertido que el problema de las pantallas no termina en el salón de clases y que la regulación debía considerar también el impacto de las redes sociales y las plataformas digitales.
Así que sí, el celular no desaparece de la vida de los estudiantes, pero sí tendrá que desaparecer de la jornada escolar en primaria y secundaria.
Sheinbaum no quita el dedo del renglón: insiste en regular las redes sociales










