Claudia Tacoronte Aguilera, tenía 21 años y llevaba apenas un mes en México. Vino desde España, a hacer un intercambio académico en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, con la ilusión típica de alguien que cruza el Atlántico para vivir algo distinto.
La noche del sábado, mientras participaba en un evento cultural en la Casa de la Cultura de Cuautla, un hombre la atacó con arma blanca. Ella intentó resguardarse dentro del inmueble, pero el agresor la siguió y la asesinó ahí mismo.
La Fiscalía de Morelos investiga el caso como feminicidio, con perspectiva de género, según confirmó el fiscal Fernando Blumenkron.
Solo que, no fue la indignación nacional la que puso a la presidenta Claudia Sheinbaum a hablar del caso, sino fue una llamada de atención desde España.
El canciller José Manuel Albares exigió a las autoridades mexicanas esclarecer el crimen y llevar a los responsables ante la justicia, y apenas entonces el gobierno federal anunció que colaborará con la Fiscalía de Morelos.
Da la impresión de que en México, para que un feminicidio active de verdad al aparato estatal, primero hay que conseguir que un gobierno extranjero lo exija.
Mientras tanto, la Universidad de Granada convocó un minuto de silencio este lunes en todos sus centros, y la comunidad académica de ambos países exige respuestas que las autoridades mexicanas todavía no han dado.
Una joven llegó a estudiar y terminó siendo otra cifra en la crisis de violencia feminicida que golpea al país entero, no solo a Morelos.
La pregunta que queda flotando no es solo quién asesinó a Claudia Tacoronte, sino por qué hizo falta que un ministro extranjero exigiera justicia para que el Estado mexicano, por fin, empezara a moverse.











