Durante la noche, una camioneta terminó estampada contra una estructura metálica de luces instalada sobre la Avenida Reforma y 11 Sur, en pleno Centro Histórico de Puebla.
El golpe fue suficiente para mandar a volar uno de los arcos que apenas comenzaban a vestir de verde, blanco y rojo las calles del Centro.
De acuerdo con los primeros reportes, la conductora habría manejado en presunto estado de ebriedad.
Tras el accidente, elementos de seguridad la aseguraron y la pusieron a disposición de las autoridades.
Así que mientras el Ayuntamiento apenas terminaba de colocar la decoración para las fiestas patrias, alguien decidió probar qué tan resistente estaba.
Y ahora corresponderá a las autoridades determinar las responsabilidades y los daños ocasionados.
Por lo pronto, Puebla ya tiene su primer “grito” de septiembre. Solo que este no llevó campanas, llevó un madrazo contra el adorno patrio.










