Confunden restos de animal con humanos en escuela de Puebla

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Lo que durante varias horas generó preocupación entre padres de familia, docentes y vecinos del Centro Escolar El Chamizal terminó con un desenlace muy distinto al que muchos imaginaban.

Después del operativo realizado al interior del plantel, la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de Puebla confirmó que los restos localizados dentro de un registro no correspondían a una persona, sino a un animal.

Este viernes, policías y personal de investigación acordonaron parte de las instalaciones del centro escolar tras el reporte del presunto hallazgo de restos humanos.

La presencia de patrullas, peritos y cintas de seguridad provocó incertidumbre entre la comunidad escolar.

En cuestión de minutos, la versión comenzó a circular en redes sociales y generó todo tipo de especulaciones.

La revisión descartó un hecho delictivo

Tras inspeccionar la zona, las autoridades descartaron cualquier indicio relacionado con restos humanos.

La SSC Puebla informó que el material encontrado pertenecía a un animal, por lo que no existía evidencia de un delito vinculado con el hallazgo.

Con ello, el operativo concluyó sin que fuera necesario ampliar las diligencias por un posible crimen.

Lo más preocupante de esta historia no es que los restos hayan sido de un animal. Lo verdaderamente alarmante es que, apenas surgió el reporte, la primera reacción de muchos fue pensar que se trataba de un cuerpo humano.

Y esa reacción no nació de la nada. Es el reflejo de una realidad donde la violencia, las desapariciones y los hallazgos de cuerpos se han vuelto tan frecuentes que cualquier bolsa, cualquier registro o cualquier operativo hace que la imaginación se vaya de inmediato al peor escenario.

Porque hace algunos años encontrar restos en una escuela habría parecido una escena de película. Hoy, lamentablemente, muchos lo consideran una posibilidad real.

Ese quizá sea el dato más duro de todos: la violencia ha cambiado tanto la percepción de la gente que el miedo ya llegó antes que la verdad.

DE TOCHO-MOROCHO