Ejecutan a pepenador en Puebla, ¿La violencia es la verdadera “imparable”?

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En la llamada “Capital Imparable”, la violencia parece ser la única que realmente no se detiene.

La mañana de este viernes, un pepenador perdió la vida tras recibir un disparo en la cabeza en la junta auxiliar de La Resurrección, otro hecho violento que se suma a la larga lista de crímenes registrados en la capital poblana.

La víctima respondía al nombre de Armando, de 37 años, quien se ganaba la vida recolectando materiales reciclables para obtener el sustento diario.

Lo encontraron agonizando

Automovilistas que circulaban sobre la avenida Las Torres observaron al hombre tendido sobre el pavimento, bañado en sangre. De inmediato pidieron ayuda a los cuerpos de emergencia, pero los paramédicos solo pudieron confirmar que ya había fallecido.

Los primeros indicios apuntan a que los agresores lo atacaron en el mismo lugar donde quedó su cuerpo.

Y las investigaciones iniciales descartan, de manera preliminar, que el crimen estuviera relacionado con un robo, ya que las pertenencias de la víctima permanecían en el lugar.

Peritos y agentes de la Fiscalía General del Estado realizaron el procesamiento de la escena y trasladaron el cuerpo al anfiteatro. Mientras tanto, las autoridades buscan identificar a los responsables y esclarecer el móvil del homicidio.

La otra cara de la “Capital Imparable”

Cada vez que ocurre un hecho como este, vuelve la misma pregunta: ¿imparable para qué?

Porque mientras los discursos hablan de una ciudad que avanza, las noticias siguen contando otra historia. Una donde los homicidios, las ejecuciones y los hechos violentos ocupan los titulares con demasiada frecuencia.

Armando no era un político, ni un empresario, ni un personaje público. Era un hombre que sobrevivía recolectando cartón, plástico y otros materiales para llevar algo de dinero a casa. Su historia terminó a balazos y en plena vía pública.

La seguridad no debería medirse por eslóganes ni campañas publicitarias. Se mide por la tranquilidad con la que una persona puede salir a trabajar y regresar con vida. Y mientras eso no ocurra, la única “capital imparable” que muchos poblanos seguirán viendo es la de la violencia.

DE TOCHO-MOROCHO