Debate de infancias trans se encendió y Puebla sigue sin legislar

COMPARTE EN REDES

En México, el reconocimiento legal de la identidad de género de niñas, niños y adolescentes se ha convertido en uno de los debates más sensibles y polarizantes.

Mientras algunos sectores defienden que el Estado debe garantizar el derecho al libre desarrollo de la personalidad y facilitar la adecuación de documentos oficiales, otros advierten posibles implicaciones jurídicas, sociales y psicológicas, especialmente cuando se trata de menores de edad.

En el caso de Puebla, la discusión ya no depende únicamente de la voluntad política.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación ordenó al Congreso del estado legislar sobre este tema, luego de que durante años evitara abordar una reforma relacionada con las infancias trans. Sin embargo, el Poder Legislativo sigue sin concretar esa obligación.

En ese contexto, el diputado local del PAN, Rafael Micalco Méndez, acudió a una manifestación frente a la Suprema Corte, en la Ciudad de México, donde organizaciones civiles expresaron su rechazo a las reformas sobre infancias trans.

El legislador aseguró que “no darán marcha atrás” y pidió respetar la autonomía del Congreso de Puebla para decidir sobre el tema.

Por su parte, la Arquidiócesis de Puebla también manifestó su oposición, al considerar que permitir la adecuación de actas de nacimiento para menores podría generar consecuencias psicológicas y emocionales.

Además, advirtió que una reforma en ese sentido podría abrir el debate sobre futuras iniciativas relacionadas con intervenciones médicas en menores.

Un debate que no desaparece por evitarlo

La discusión ha dividido a organizaciones civiles, especialistas, colectivos y representantes religiosos.

Hay quienes sostienen que reconocer la identidad de género de niñas, niños y adolescentes protege su dignidad y sus derechos. Otros consideran que una decisión de esa naturaleza debe esperar hasta la mayoría de edad.

Lo que ya no admite más demora es la obligación del Congreso de discutir el tema.

Legislar no significa aprobar automáticamente una iniciativa; significa debatirla, escuchar a todas las partes y asumir la responsabilidad de tomar una decisión.

La política no puede vivir de aplazar decisiones

Durante años, el Congreso de Puebla ha pospuesto este asunto mientras el debate crece fuera del recinto legislativo.

Esa estrategia evita el costo político inmediato, pero también deja en la incertidumbre a familias que esperan reglas claras y certeza jurídica.

En temas que involucran derechos humanos, las convicciones personales de los legisladores forman parte del debate, pero también lo hacen las resoluciones judiciales y las obligaciones constitucionales.

El reto del Congreso no es complacer a un solo sector, sino construir una respuesta que respete la ley y los derechos de todas las personas.

Porque aplazar una discusión incómoda puede ser políticamente conveniente, pero no resuelve el problema. Solo traslada la responsabilidad para otro día.

DE TOCHO-MOROCHO