La mañanera de lo absurdo: un pato sí, las víctimas después

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Las mañaneras volvieron a regalar una postal difícil de ignorar. Mientras miles de mexicanos esperan respuestas sobre desapariciones, conflictos sociales y demandas sin resolver, Palacio Nacional abrió sus puertas para recibir a Merlín, el pato que se hizo viral rumbo al Mundial.

Y no, el problema no es el pato.

El problema es que el gobierno parece vivir en una realidad paralela.

Porque mientras un animal se convierte en protagonista de la conferencia presidencial, las madres buscadoras siguen rogando por ser escuchadas, los maestros de la CNTE mantienen sus exigencias y miles de campesinos continúan esperando soluciones concretas.

La mañanera se parece cada vez más a un programa de entretenimiento

Lo que nació como un ejercicio de comunicación directa con la ciudadanía hoy enfrenta críticas por priorizar temas virales, anécdotas simpáticas y contenidos diseñados para generar conversación en redes sociales.

Mientras tanto, las preguntas incómodas siguen acumulándose.

¿Cómo van las estrategias para encontrar a los desaparecidos?, ¿Qué acuerdos existen con los docentes?, ¿Qué respuestas hay para el campo mexicano?…

Las respuestas, muchas veces, quedan enterradas bajo la siguiente tendencia del día.

La promesa era otra

Morena prometió un gobierno cercano a la gente y distinto a los del pasado. Prometió escuchar a las víctimas y poner en el centro a quienes históricamente habían sido ignorados.

Sin embargo, la percepción actual es otra: la narrativa cambió de colores, pero la distancia entre el poder y las personas sigue existiendo.

Porque las víctimas no deberían competir por atención contra los temas virales.

El problema son las prioridades

Nadie cuestiona la historia de una familia trabajadora ni la popularidad de Merlín. Lo que se cuestiona es el mensaje que deja la escena.

Cuando un país atraviesa una crisis de desapariciones, conflictos sociales y reclamos ciudadanos, las prioridades importan.

Y la imagen que queda es devastadora: hay más espacio para un pato viral que para quienes llevan años buscando a sus hijos.

Esa es la crítica que hoy recorre las redes sociales y que golpea directamente a un gobierno que prometió hacer política de otra manera.

Porque si la llamada transformación termina pareciéndose a un espectáculo mediático, muchos ciudadanos se preguntan si realmente cambió algo… o si simplemente cambió el elenco.

DE TOCHO-MOROCHO