T-MEC: lo que Washington dejó de preguntar

En el tercer tema desapareció una frase completa: hace un año, las acciones que se pedía proponer eran “para promover comercio equilibrado, nuevo acceso a mercados y alineamiento en seguridad económica con México y Canadá”.

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Enrique Quintana

El lunes pasado, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) publicó en el Federal Register la convocatoria a la consulta pública rumbo a la revisión del T-MEC de 2027.

A primera vista es un trámite casi calcado del que se abrió hace un año, antes de la revisión de julio. Leído junto a su antecesor, línea por línea, es otra cosa: un cuestionario que se responde solo.

Los cinco temas parecen los mismos: operación e implementación del tratado, problemas de cumplimiento, acciones que la USTR debería proponer, clima de inversión y seguridad económica. Incluso la cláusula sobre “políticas y prácticas de no mercado de otros países” —la cuña dirigida a China— ya estaba, textual, en el aviso de septiembre de 2025. Lo relevante no está en lo que se agregó, sino en lo que se borró.

En el tercer tema desapareció una frase completa: hace un año, las acciones que se pedía proponer eran “para promover comercio equilibrado, nuevo acceso a mercados y alineamiento en seguridad económica con México y Canadá”. Hoy la pregunta termina en seco: acciones que la USTR debería proponer, punto.

Y del documento entero se eliminó el Comité de Competitividad de América del Norte, el único órgano de cooperación trilateral que el aviso anterior destacaba y sobre el cual pedía expresamente comentarios.

Queda intacto, en cambio, el cuarto tema: inversión que fortalezca la competitividad, la productividad y el liderazgo tecnológico “de Estados Unidos”. No de América del Norte.

El texto, además, asienta por primera vez en un documento oficial lo que ocurrió el 1 de julio: Estados Unidos no aceptó extender el tratado por 16 años más y, en consecuencia, habrá revisiones conjuntas cada año hasta que los tres países confirmen la extensión o el acuerdo expire en 2036. Hasta la firma cambió: el aviso de 2025 lo suscribió el representante adjunto para el Hemisferio Occidental; el de ahora, un encargado de despacho.

¿Por qué el lenguaje se volvió más seco justamente ahora? La respuesta llegó un día después, con los datos de la balanza comercial de agosto. El déficit de bienes y servicios de Estados Unidos fue de 105 mil 600 millones de dólares, el mayor en 17 meses, con un salto mensual de 13.7 por ciento e importaciones récord de 420 mil 800 millones, impulsadas por semiconductores, petróleo y oro.

En el acumulado de enero a agosto, el déficit es 19.9 por ciento menor que el del año previo, pero la tendencia reciente apunta otra vez al alza, aranceles incluidos.

El dato que importa para México está en el desglose bilateral. En agosto, el mayor déficit de Estados Unidos fue con México: 27 mil 700 millones de dólares, por encima de Vietnam (24 mil), Taiwán (18 mil 300) y China, que con 16 mil 400 millones cayó al cuarto sitio. En los primeros ocho meses del año, el superávit mexicano con Estados Unidos ronda los 156 mil millones de dólares, 20 por ciento más que en 2025, con exportaciones récord de 419 mil millones. Solo en agosto, México vendió 60 mil 600 millones, el máximo mensual de la historia. En contraste, el déficit estadounidense con China acumula 110 mil millones en ocho meses, cuando en todo 2025 fue de 203 mil millones.

La aritmética tiene explicación: con aranceles vigentes sobre buena parte del comercio mundial y la exención para los bienes que cumplen las reglas de origen del tratado —alrededor de 88 por ciento de lo que entra desde México, según cifras oficiales—, los flujos comerciales se reacomodaron hacia el territorio con preferencia.

Pero, para una administración que lee los déficits bilaterales como “marcador deportivo”, el resultado es que México pasó al primer lugar del tablero exactamente cuando abre la consulta de 2027.

El presidente Trump lo repite a su manera: con México, dice, su país “pierde” 195 mil millones de dólares al año.

Júntense las piezas: la pregunta sobre prácticas de no mercado de “otros países”, el déficit número uno con México y la hipótesis que circula en Washington de que parte del déficit chino no desapareció, sino que cambió de ruta. Ese es el expediente que México enfrentará en la revisión de 2027, que además se encima con la de este año, aún inconclusa: la cuarta ronda bilateral, prevista para fines de septiembre, se pospuso para este mes.

Los comentarios respecto a la siguente revisión del T-MEC se reciben desde ahora y hasta el 12 de enero, la audiencia pública todavía no tiene fecha ni sede, y los expedientes son públicos: cualquiera puede leer, en el portal de la USTR, lo que cada industria estadounidense pedirá respecto a México.

Las empresas mexicanas, por cierto, también pueden participar: el portal acepta comentarios de cualquier interesado, sin cuenta previa, siempre y cuando sean en inglés.

El pliego petitorio del vecino se escribe a la vista de todos. Lo que Estados Unidos quiere en 2027 no está en lo que preguntó —eso ya lo había preguntado—, sino en lo que dejó de preguntar.

DE TOCHO-MOROCHO