De cantar frente a las cámaras a terminar con uniforme naranja y cadena perpetua.
Así acabó la historia de Caleb Flynn, exconcursante de American Idol y expastor de Ohio que fue declarado culpable de asesinar a su esposa, Ashley Flynn.
El hombre de 40 años recibió una condena de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional por el asesinato de Ashley, de 37 años, quien era maestra y entrenadora de voleibol.
Según la fiscalía, Flynn intentó montar una escena falsa para hacer creer que un intruso había entrado a su casa y matado a Ashley. Después llamó al 911 y sostuvo esa versión.
Pero la investigación terminó desarmando el cuento.
Durante el juicio salieron a la luz mensajes relacionados con una relación extramarital que Flynn mantenía con una joven de la iglesia.
La fiscalía sostuvo que quería terminar su matrimonio y presentó comunicaciones que, según los fiscales, apuntaban a que había pensado en matar a su esposa.
Ashley murió de un disparo mientras dormía. Sus dos hijas estaban en casa.
Durante la audiencia de sentencia se leyó una declaración de una de sus hijas. La niña dejó claro que no piensa visitar a su padre en prisión y cuestionó cómo pudo actuar contra su propia madre.
Así terminó el personaje que alguna vez buscó un lugar en American Idol: no consiguió la fama que esperaba, pero sí terminó convertido en protagonista de un caso de asesinato que le costará el resto de su vida.










