Mientras Rubén Rocha Moya enfrenta acusaciones en Estados Unidos por presuntos vínculos con el narcotráfico, sus hijos y socios acumularon alrededor de 94 millones de pesos en contratos públicos.
Una investigación de Miriam Ramírez y Silber Meza, publicada por EL UNIVERSAL, documentó que la constructora Chocosa, vinculada con Rubén y Ricardo Rocha Ruiz, obtuvo 64 millones de pesos entre 2010 y 2018.
Pero el negocio siguió, empresas relacionadas con José Jesús Rocha Ruiz y sus socios consiguieron otros 29 millones entre 2021 y 2024, ya con su padre al frente del Gobierno de Sinaloa.
¿Y cómo se repartió el pastel? De 14 contratos y 547 órdenes de compra documentados, solamente uno pasó por licitación pública. Los demás fueron adjudicaciones directas.
Pero la cereza del pastel llegó con el DIF estatal, la investigación encontró productos vendidos a precios que parecen de boutique: un kilo de chayote a 81 pesos, cuando en el mercado costaba 18.40; elotes a 20 pesos y lechugas romanas a 47.
El organismo tenía como presidenta honorífica a Eneyda Rocha Ruiz, hija del gobernador con licencia.
Así que entre contratos millonarios, compras sin competencia y verduras a precio de lujo, el apellido Rocha aparece nuevamente en el escaparate.
¡Qué familia tan productiva! Lástima que el dinero involucrado sea de los contribuyentes.
Ahora falta que las autoridades investiguen y aclaren si detrás de estos negocios hubo irregularidades. Porque el presupuesto público no es la caja chica de la familia.










