Paola Migoya
Antes que nada, quiero agradecer a mi querido y estimado amigo Bebeto, por invitarme a colaborar en el ojo poblano, espero poder captar el interés de los lectores del ojo poblano, con temas de actualidad y reflexionar juntos sobre los aconteceres de la vida pública de nuestro país.
El Huracán Otis tocó tierra como ciclón de categoría 5, azotando el estado de Guerrero, en especial Acapulco, con vientos sostenidos 260 km/h y rachas de hasta 315 km/h., convirtiéndose en el ciclón más potente que haya golpeado a la costa del Pacífico mexicano desde que hay registro.
Ha puesto en jaque al gobierno en turno evidenciando su ineptitud al enfrentar la crisis que se vive en Acapulco tras el paso de Otis.
El director del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, el Dr. Michael Brennan, confirma que el martes por la tarde tenían certeza de la magnitud que tendría el Huracán Otis en las costas de Acapulco. E inmediatamente se comunicaron con Servicio Meteorológico e hicieron públicos estos datos. Es decir, el Gobierno de López Obrador sabia 21 horas antes de la magnitud del huracán, sin que este emitiera las alertas a la población correspondientes para evitar en lo posible muertes y daños, esto no solo constituye una negligencia por parte del gobierno, si no que la pregunta es porque no se hizo.
Esto es inaceptable, pero más aún pone de manifiesto el terrible actuar del gobierno ante la tragedia, que ha quedado rebasado por incapacidad, negligencia, falta de previsión, pero sobre todo falta de liderazgo.
Las respuestas de un Gobierno con liderazgo, seria primero, una comunicación efectiva a la población, haciendo un llamado a mantener la calma y empezar a habilitar albergues y acopio de víveres, lo cual no se hizo.
No hemos visto a un presidente empático con la situación, ni menos aun priorizando en su agenda la atención de la situación. En cambio, fuimos testigos, ante el asombro de muchos, y que obedece a su forma populista de comunicación, que es hacerse la víctima, se fue a atascar en un jeep del ejército, el tema era una vez más, ser el centro de la conversación. Cuando perfectamente se regresó en un helicóptero.
Tampoco se vio de inmediato un desplazamiento organizado de la red de ayuda del estado, es decir una reunión de gabinete implementando acciones inmediatas como son.
Restablecer comunicaciones, energía eléctrica, potabilizadoras de agua, víveres para la población, medicamentos., etc.
Solo se vio autoridades que se van a tomar la foto sin que resuelvan absolutamente nada.
Han declarado que se han dado más menos 15 mil despensas, pero nada hay más de 800 mil personas que necesitan agua y comida para subsistir.
A 5 días de la tragedia, seguimos sin saber las cifras reales de fallecidos, ni tampoco un recuento de los daños. Hemos visto imágenes de rapiña, y autoridades permitiendo el saqueo el abuso.
Las redes sociales dan cuenta que a los ciudadanos los dejaron solos. Y la mayoría reclaman que no hay gobierno y se preguntan, ¿Dónde está la autoridad?
Lo peor está por venir, pues Acapulco vive del turismo.
Es en estos momentos se extraña tener un verdadero líder que haga frente a la tragedia.
Hoy exigimos se ponga orden, el gobierno debería de establecer acciones claras para restablecer el orden, y un plan de reconstrucción para darle respuesta a los miles de damnificados que están viviendo la ineptitud de un gobierno que se niega a asumir su responsabilidad, ejercer su poder para restablecer el orden y la paz social en Acapulco.
Basta ya de discursos huecos, de echar culpas, de pensar en votos y politiquerías.
Habrase visto que asociaciones tramitaron amparos para poder llevar ayuda a la gente. Ante el anuncio del presidente en prohibir la ayuda del sector privado.
Querer monopolizar la ayuda, solo habla del miedo que tiene el presidente, a la organización ciudadana.Si México se une, podemos construir el país que merecemos, podemos acabar con los gobiernos que son muy buenos para pedirle el voto al pueblo, pero no para servir al pueblo cuando más lo necesita. Y más cuando en tragedias como Otis, le fallan y traicionan la confianza depositada en este gobierno mediante el voto.
Se ha puesto en evidencia la relevancia de tener instituciones democráticas solidas capaces de enfrentar tragedias con protocolos y no con ocurrencias e improvisaciones.
Precisamente por eso había un FONDEN un PLANDNIII. Para dar la respuesta inmediata en caso de desastres naturales como Otis.
Gobernar si tiene ciencia.



