¿Para esto sí hay presupuesto?, miles de pesos por seis videos

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Hay quienes estudian una carrera, trabajan jornadas completas y apenas logran completar la quincena. Y luego están las Dependencias, que desembolsan 307 mil pesos para que un influencer promocionara inmuebles públicos.

Convenciones y Parques contrató al creador de contenido Adolfo Lazzari para realizar la promoción. El problema es que, hasta ahora, únicamente se identifican seis videos relacionados con la campaña.

La cuenta es sencilla y también escandalosa: más de 51 mil pesos por video.

El verdadero influencer parece ser el presupuesto

Nadie cuestiona el uso de las redes sociales como herramienta de difusión. Lo que sí provoca indignación es la facilidad con la que algunos funcionarios parecen sacar la cartera… cuando el dinero no es suyo.

Porque cuando se trata de atender necesidades ciudadanas, siempre aparece la frase de “no hay presupuesto”.

Pero cuando se trata de campañas de imagen, convenios y estrategias digitales, el dinero parece aparecer por arte de magia.

La pregunta incómoda: ¿quién autorizó semejante gasto?

La polémica ya no gira alrededor del influencer. El debate está en quienes decidieron que gastar dicha cantidad era una inversión razonable.

Porque una cosa es modernizar la comunicación institucional y otra muy distinta es hacer que la ciudadanía se pregunte si el presupuesto público ya se administra con la lógica de una campaña publicitaria permanente.

El problema no son los seis videos, es la desconexión

Mientras miles de poblanos exigen mejores servicios, infraestructura y atención a problemas urgentes, las autoridades terminan dando explicaciones sobre contratos que parecen más una apuesta por la popularidad que una necesidad institucional.

Y ahí está el verdadero problema: la percepción.

Porque cada vez que aparece un gasto de este tipo, se fortalece la idea de que existen dos realidades paralelas.

La de los ciudadanos, que hacen cuentas para llegar a fin de mes.

Y la de algunos gobiernos, que parecen gastar dinero ajeno con una tranquilidad envidiable.

Al final, la pregunta sigue en el aire: ¿307 mil pesos por seis videos fue una inversión inteligente o una muestra más de que, cuando el dinero es público, la prudencia suele desaparecer?

DE TOCHO-MOROCHO