Fuerzas federales detuvieron este lunes a Isaac Rodríguez Ochoa, presidente municipal de Esperanza, en un operativo contra el crimen organizado.
Lo acusan de extorsión, robo de transporte de carga y delincuencia organizada. Junto a él cayeron su hermano y su exdirectora de Seguridad Pública, porque en Esperanza, como en muchos municipios del Estado, sin importar color, el gobierno municipal funcionaba casi como negocio familiar.
Puebla ya suma siete presidentes municipales detenidos desde marzo de 2025 y la cifra ya ni sorprende.
¡Sorpresa!, detienen al alcalde de Esperanza y dejan al municipio sumido en la opacidad
Mientras el edil ahora enfrenta a la justicia, la dirigencia estatal de Morena encontró la salida más cómoda: culpar a la Comisión Nacional de Elecciones del partido.
Alfonso Bermúdez, representante de Morena ante el IEE, soltó la frase perfecta para el manual del deslinde político: “ellos determinaron que era sujeto de una reelección y como tal se llevó a cabo; la encuesta así lo determinó también en ese momento”. En otras palabras, dijo “no fuimos nosotros, fue la encuesta”.
Bermúdez también anunció que reforzarán los criterios para elegir candidatos. Explicó que, en su momento, Rodríguez Ochoa cumplió todos los requisitos del partido para buscar la reelección.
Es decir, pasó todos los filtros, ganó la encuesta interna y hasta reeligió cargo. Y aun así terminó esposado con acusaciones de secuestro y robo de transporte.
Cabe preguntarse qué tan buenos son esos criterios que tanto presumen, si ni la reelección de un operador criminal lograron detectar.
Al final, la corrupción no distingue colores ni siglas, cambia el partido, cambia el discurso, cambia el nombre del culpable, pero el fondo se repite idéntico en cada rincón del mapa político poblano.









