En el Congreso de Puebla ya no sabemos si esperar iniciativas, resultados o un secuestro extraterrestre.
El diputado de Morena, Roberto Zataráin Leal, presentó su segundo informe legislativo ante el llamado “Honorable Parlamento Galáctico Alienígena” y convirtió su rendición de cuentas en material para las burlas en redes sociales.
El legislador presumió el 100% de asistencia a las sesiones y adelantó una próxima gira de Bienestar Digital.
Pero lo que realmente robó cámara fue el peculiar escenario de su informe: un parlamento galáctico que parece salido de una película de ciencia ficción.
Y aquí viene la pregunta incómoda: ¿de verdad no hay asesores que le digan cuándo una ocurrencia puede terminar convirtiéndose en un chiste político?
Porque informar sobre el trabajo legislativo debería servir para explicar qué se hizo, qué cambió y cómo se benefició a la ciudadanía.
En cambio, cuando el formato se roba toda la atención, el informe termina compitiendo con un espectáculo de entretenimiento.
El problema no es ayudarse un poco del humor ni de las redes sociales, la cuestión es que el Congreso ya carga con suficiente descrédito como para convertir la rendición de cuentas en un circo galáctico.
Zataráin podrá presumir que no faltó a las sesiones, pero la asistencia es apenas el punto de partida, no una medalla extraordinaria. Lo que los ciudadanos necesitan saber es qué resultados concretos dejó su trabajo.
Y entre marcianos o bienestar digital, solo falta que el Congreso confirme si las iniciativas también vienen de otra galaxia.









