En Morena dicen que el nepotismo no va, pero Alejandro Armenta Rosas parece dispuesto a averiguar si la regla también aplica cuando el apellido viene acompañado de parentesco político.
El sobrino del gobernador se registró para buscar la coordinación municipal de los Comités de Defensa de la Transformación en Izúcar de Matamoros, un paso dentro del proceso interno que podría acercarlo a la candidatura por la alcaldía en 2027.
Lo curioso es que su tío ya le había puesto un alto desde abril.
En aquella ocasión, el mandatario fue contundente: si su sobrino quería competir, tendría que buscar otro partido, porque Morena no permitiría su participación.
Incluso, Armenta Mier recordó públicamente el parentesco y aseguró que la regla también alcanzaba a otros integrantes de su familia.
Pero parece que el mensaje no cerró el asunto, ahora Armenta Rosas decidió registrarse y expresó su confianza en que Morena lo tome en cuenta.
¿De qué sirve presumir una política contra el nepotismo si los propios familiares de quienes gobiernan se anotan para competir por el partido?
El caso también pone a prueba el discurso de Claudia Sheinbaum y de la dirigencia morenista, que han defendido aplicar filtros contra el nepotismo desde las elecciones de 2027, aunque la reforma constitucional correspondiente entrará en vigor hasta 2030.
Eso no significa que el registro convierta automáticamente a Rosas en candidato ni que el parentesco, por sí solo, pruebe una ilegalidad.
Pero, si Morena quiere marcar distancia de las candidaturas familiares, tendrá que demostrarlo cuando llegue el momento de decidir quién sí pasa y quién se queda fuera.










