El Ayuntamiento de Pepe Chedraui alardea que atendió más de 318 mil baches en el último año, con una inversión de 179 millones de pesos. Pero basta agarrar el volante para encontrarse con calles destrozadas y hoyos que parecen trampas para automovilistas.
Durante su comparecencia ante el Cabildo, el secretario de Movilidad e Infraestructura, David Aysa de Salazar, soltó la cifra como quien presume una hazaña.
El pequeño detalle llegó cuando le preguntaron cuántos baches siguen pendientes: no dio un número y se limitó a explicar que el registro cambia conforme llegan los reportes ciudadanos.
Pero, 318 mil reparaciones no son poca cosa, así como tampoco son un cheque en blanco para el gobierno municipal.
Y mucho menos, si después de semejante despliegue de recursos las calles siguen cobrando llantas, suspensiones y amortiguadores.
La “Capital Imparable”, también presume una inversión superior a mil 580 millones de pesos en vialidad e infraestructura. Con esa cantidad, lo mínimo es exigir resultados visibles, trabajos duraderos y cuentas claras.
Aquí no se trata de exigir calles perfectas por arte de magia. Se trata de saber dónde se gastó el dinero, qué zonas recibieron atención, cuánto duran las reparaciones y qué demonios pasa con los puntos que vuelven a llenarse de hoyos.
Porque si cada temporada de lluvias las calles se desbaratan y el gobierno vuelve a sacar la calculadora para presumir cuántos baches tapó, el problema ya no es solo el pavimento: también es la falta de una explicación completa.
Al final, los millones salen del presupuesto público, pero los golpes en las llantas los pagan los ciudadanos.








