Vicente Serrano, de Sin Censura, y Nacho Rodríguez, El Chapucero, quedaron en el centro de las burlas luego de que comenzara a circular un video en el que aparecen de fiesta, acompañados de mujeres y disfrutando de la noche.
Al parecer, después de tanta indignación política, también se les antoja una buena dosis de vida nocturna.
Las imágenes desataron comentarios y críticas contra los dos comunicadores, identificados por su cercanía con la llamada Cuarta Transformación. Y cómo no, si cuando se trata de repartir leña contra los adversarios políticos, estos personajes suelen tener la lengua bastante suelta.
Porque una cosa es criticar al poder y otra muy distinta es ponerse la sotana de la superioridad moral para después quitársela cuando empieza la fiesta.
El ridículo aparece cuando se pasan el día jugando a ser los jueces de la vida ajena y terminan convertidos en protagonistas del mismo escaparate que tanto disfrutan usar contra otros.
Serrano y Rodríguez construyeron buena parte de su presencia pública a través de transmisiones políticas y posicionamientos afines al obradorismo. Desde ahí han repartido críticas, descalificaciones y cuestionamientos contra quienes consideran parte de los privilegios del sistema.
Hasta el momento, tampoco se sabe dónde ocurrió la fiesta, quién pagó la cuenta o si hubo recursos públicos involucrados.
La austeridad de la 4T podrá seguir muy viva en las mañaneras y en los discursos, pero en el antro parece que la superioridad moral también necesita descanso.








