El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, celebró este martes “la suerte” de que el cura Salvador Rangel Mendoza, obispo emérito de la Diócesis de Chilpancingo, fuera encontrado con vida en un hospital de Cuernavaca tras permanecer retenido por al menos 48 horas, pues aseguró que sus adversarios están buscando equivocaciones en su gobierno para culparlo.
“Ahí está la suerte, porque imagínense si no aparece, independientemente de que si fue o no secuestro, que no apareciera, como están, les va a dar coraje, pero lo tengo que decir, cómo están los adversarios nuestros a la caza del gazapo, del error, culpándonos de todo”.
“Lo más importante de todo es que se encontró en un hospital, ya está dado de alta, porque son temas muy lamentables, además que le pase a cualquier persona, pero en este caso estamos hablando de un dirigente religioso, entonces, gracias”, indicó durante su conferencia matutina en Palacio Nacional.
“Que no sientan que van a dar un golpe espectacular y se van a ir al cielo”, comentó.
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